Llegaron.
Consiguieron trabajo.
Los niños van a la escuela.
Y sin embargo algo no está bien.
No es una sola cosa.
Es cansancio.
Es tristeza.
Es miedo que no se va.
Eso tiene nombre.
Lo describió Joseba Achotegui en 2002.
El Síndrome de Ulises — o Síndrome del inmigrante con estrés crónico y múltiple — fue descrito por el psiquiatra español Joseba Achotegui en 2002, basado en su trabajo clínico con miles de inmigrantes en Barcelona. Lo llamó así por Ulises, el héroe griego que pasó años errando lejos de su hogar, sobreviviendo situaciones extremas sin poder volver.
No es un trastorno psiquiátrico en el sentido tradicional. Es la respuesta natural de un ser humano sometido a un estrés crónico para el que no fue diseñado: vivir separado de sus raíces, en situación de vulnerabilidad, con múltiples pérdidas simultáneas.
¿Qué describe el Síndrome de Ulises?
Achotegui identificó 7 estresores del duelo migratorio extremo que, cuando se combinan en condiciones de soledad, fracaso en el proyecto migratorio, o falta de recursos, pueden llevar a un síndrome de estrés crónico:
- La soledad y la separación de los seres queridos: dejar a los hijos, la pareja, los padres.
- El sentimiento de desesperanza por el fracaso del proyecto migratorio: cuando la realidad no coincide con lo que se esperaba.
- El miedo: a ser deportado, a no poder mantener a la familia, al crimen, a lo desconocido.
- La lucha por la supervivencia: acceder a vivienda, trabajo, comida, salud en condiciones precarias.
- El duelo por la pérdida de estatus social: el profesional que acá hace un trabajo no calificado.
- La pérdida de la lengua, la cultura, la identidad.
- El duelo por la pérdida del país de origen como espacio seguro.
El Síndrome de Ulises no es locura. Es lo que le pasa a una persona cuando enfrenta demasiado a la vez, durante demasiado tiempo, sin suficiente red de apoyo.
¿Cuáles son los síntomas más frecuentes?
Achotegui describió síntomas que agrupó en cuatro áreas:
- Área depresiva: tristeza persistente, llanto frecuente, sensación de vacío, nostalgia intensa.
- Área de ansiedad: nerviosismo, tensión muscular, irritabilidad, dificultad para dormir, sensación de peligro constante.
- Área somatoforme: dolores de cabeza, sensaciones de opresión en el pecho, mareos, sensación de que el cuerpo no responde.
- Área de confusión: dificultad para concentrarse, pérdida de referencias culturales, sensación de extrañeza con uno mismo.
La diferencia clave con un trastorno depresivo o ansioso clásico es el origen situacional: los síntomas están directamente vinculados a las condiciones externas de la migración. Cuando la situación cambia — se regulariza el estatus, se estabiliza el trabajo, se reconecta con la familia — los síntomas suelen mejorar.
Muchos inmigrantes sienten que 'no tienen derecho' a estar mal.
Vinieron por una vida mejor.
Sus hijos tienen escuela.
Pero el cuerpo y la mente no hacen esos cálculos.
El estrés crónico tiene un costo,
aunque la razón para emigrar haya sido completamente válida.
¿Cómo impacta el Síndrome de Ulises en los hijos?
Cuando el padre o la madre está en un estado crónico de estrés, ansiedad o depresión — aunque lo funcionen muy bien en apariencia — los hijos lo sienten. Los investigadores de transmisión intergeneracional del trauma (Van der Kolk, 2014) describieron cómo el estado emocional de los cuidadores impacta directamente en la regulación emocional de los niños.
En el contexto migratorio, esto se traduce en:
- Niños que asumen responsabilidades emocionales del adulto ('parentificación').
- Niños que interpretan el estrés del padre/madre como señal de peligro y desarrollan ansiedad propia.
- Niños que intentan 'portarse bien para no dar más problemas', lo que puede suprimir necesidades emocionales legítimas.
- Niños que son intérpretes culturales de sus padres desde edades muy tempranas — lo que es demasiado peso.
Mi hija de 9 años me preguntó si me iba a poner bien. Fue entonces que entendí que ella también estaba sufriendo. Yo creía que lo escondía bien.
Lo más importante
El Síndrome de Ulises nombra una experiencia real que muchas familias latinas en EE.UU. reconocen pero no tenían palabras para describir.
No es debilidad. Es la respuesta humana a condiciones de estrés extremo y duelo múltiple.
Cuidar la salud mental del adulto es también cuidar la salud emocional de los hijos.
“Nombrar lo que está pasando no lo resuelve solo — pero le saca el peso de la vergüenza. Y eso ya es mucho.”
Entender lo que le pasa es el primer paso para ayudarlo.
Preguntas frecuentes
P:¿Dónde encontrar atención en español para adultos inmigrantes con estos síntomas?
R:El SAMHSA National Helpline (1-800-662-4357, disponible 24/7 en español) puede derivar a servicios de salud mental en tu área. Los Federally Qualified Health Centers (FQHC) ofrecen atención de salud mental con tarifas en escala deslizante. Las organizaciones comunitarias latinas locales también suelen tener listas de profesionales bilingües.
P:¿El Síndrome de Ulises requiere medicación?
R:No necesariamente. Dado que los síntomas están vinculados a condiciones externas, el tratamiento principal es psicoterapia culturalmente sensible, mejora de las condiciones de vida (estabilización migratoria, laboral, habitacional), y reconstrucción de red social. La medicación puede ser útil en casos con síntomas muy intensos, pero no es el tratamiento de primera línea.
P:¿Puede la Iglesia o la comunidad religiosa ayudar con este proceso?
R:Sí. Las comunidades religiosas latinoamericanas en EE.UU. son frecuentemente el primer espacio de contención para familias inmigrantes. No reemplazan la atención profesional cuando la situación lo requiere, pero proveen red social, sentido de pertenencia, y en muchos casos grupos de apoyo activos.
P:¿Los síntomas del Síndrome de Ulises pasan solos con el tiempo?
R:Muchas veces sí — cuando las condiciones de vida se estabilizan. La regularización migratoria, el trabajo estable, el acceso a comunidad, y la reconexión con la familia de origen mejoran los síntomas significativamente. Pero cuando el estrés crónico se mantiene por años sin apoyo, los síntomas pueden cronificarse o derivar en trastornos clínicos formales.
P:¿Cómo explicarle a los hijos que mamá o papá está pasando un momento difícil?
R:Con honestidad adecuada a la edad. 'Papá está cansado porque vivir en un nuevo país tiene cosas difíciles. Estamos aprendiendo todos juntos. Vos no tenés que preocuparte — nosotros los adultos nos ocupamos de los adultos.' La transparencia apropiada baja la ansiedad del niño, que prefiere siempre la realidad nombrada a la incertidumbre no explicada.

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Lic. Julieta Dorgambide · Psicopedagoga y Directora Clínica de Educa Chubi
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