La pandemia terminó.
El colegio volvió.
Pero algo en tu hijo
no terminó de volver.
Más ansioso.
Menos tolerante.
Más difícil el regreso a la dinámica escolar.
No sos el único que lo ve.
Cuatro años después del regreso a las aulas, los efectos emocionales de la pandemia en los niños que la vivieron en edades clave todavía están presentes. No en todos, no de la misma forma — pero en una proporción importante de niños que hoy tienen entre 6 y 14 años.
Esos niños, que algunos medios llaman 'pandemials', vivieron sus años de jardín o primaria inicial en aislamiento, sin interacción con pares, sin maestras en persona, sin los rituales escolares que forman parte del desarrollo emocional y social.
El estrés escolar post-pandemia no es un diagnóstico. Es una descripción de algo que muchos padres y docentes ven — y que tiene explicación.
¿Qué dejó la pandemia en el desarrollo emocional de los niños?
La investigación sobre el impacto emocional de la pandemia en niños es consistente: los efectos más documentados son el aumento de la ansiedad, la dificultad para la interacción social con pares, y la mayor sensibilidad al estrés escolar (UNICEF, 2021).
Los niños que tenían entre 2 y 6 años durante el aislamiento vivieron sus años más críticos de desarrollo social y emocional sin los contextos que ese desarrollo requiere: el recreo, el juego con pares, la gestión de conflictos cara a cara, la separación gradual del hogar.
Eso no significa daño permanente. Significa que hay aprendizajes que no ocurrieron en el momento en que el sistema nervioso estaba más preparado para recibirlos — y que ahora deben construirse de otra forma, con más apoyo y más tiempo.
No hay niño 'roto' por la pandemia. Hay niños que perdieron tiempo de práctica en habilidades que el cerebro aprende mejor en ciertos períodos.
Los efectos más frecuentes que aparecen en consulta:
- Mayor dificultad para tolerar la frustración escolar
- Ansiedad ante situaciones sociales nuevas o grupos numerosos
- Rigidez mayor en rutinas (consecuencia de los meses de estructura única en casa)
- Menor habilidad para resolver conflictos con pares de forma autónoma
- Más dependencia del adulto para regular emociones
¿Cómo se ve el estrés escolar post-pandemia en los niños?
La maestra me dijo que en el grupo hay muchos niños que se 'derrumban' ante cualquier dificultad. Que no toleran el error. Que necesitan que el adulto esté muy encima. Me dijo que es algo que ven en toda la generación post-pandemia.
Lo que los padres y docentes reportan con mayor frecuencia:
- Baja tolerancia al error y a la corrección: reacción desproporcionada cuando la tarea sale mal o cuando el docente corrige.
- Dificultad para compartir y negociar en el juego: los años de juego solitario no construyeron la flexibilidad que el juego con pares genera de forma natural.
- Mayor necesidad de atención individualizada: acostumbrados a la clase individual en casa, el aula con 25 niños genera sensación de abandono.
- Ansiedad de rendimiento aumentada: la brecha generada por la pandemia (en lenguaje, matemática, habilidades motoras) se traduce en comparación y baja autoestima.
- Dificultad con los cambios de rutina: imprevistos que antes no eran problema (suplente, día de campo, cambio de horario) ahora generan angustia.
Lo que le pasó a tu hijo no es culpa de nadie.
La pandemia fue una situación sin precedentes.
Nadie tenía el manual.
Lo que importa ahora es lo que hacemos hoy.
Y hay mucho que se puede hacer.
¿Qué pueden hacer los padres hoy?
La buena noticia es que el cerebro infantil tiene una capacidad de recuperación notable — lo que los neurocientíficos llaman neuroplasticidad. Lo que no ocurrió en el momento óptimo puede aprenderse, con más tiempo y más andamiaje.
No apurarse. Los tiempos post-pandemia son más lentos para muchos niños. Comparar con el hermano mayor o con el vecino que 'ya lo hizo' a esta edad no aporta — agrega presión.
Construir tolerancia a la frustración de forma gradual. Tareas con dificultad progresiva, errores normalizados como parte del aprendizaje, conversaciones sobre 'cómo me siento cuando me sale mal'.
Juego con pares con estructura. El juego libre sin estructura puede ser abrumador para niños que no lo practicaron. Actividades con reglas claras (juego de mesa, deporte, teatro) ofrecen más andamiaje.
Comunicar con la escuela. El equipo docente que sabe que tu hijo necesita más tiempo de adaptación puede ajustar sus expectativas y su acompañamiento.
Consultar si la dificultad es persistente. Un acompañamiento psicopedagógico breve puede hacer la diferencia para cerrar las brechas más específicas.
Lo más importante
El estrés escolar post-pandemia no es una excusa ni un diagnóstico de por vida.
Es una consecuencia real de años sin práctica en habilidades emocionales y sociales que el cerebro construye mejor en ciertos períodos.
Con apoyo, tiempo y las herramientas correctas, esas habilidades se construyen — aunque más tarde de lo esperado.
“La neuroplasticidad no tiene fecha de vencimiento. El aprendizaje emocional que no ocurrió en el momento puede ocurrir ahora.”
Entender lo que le pasa es el primer paso para ayudarlo.
Preguntas frecuentes
P:¿Todos los niños que vivieron la pandemia tienen secuelas emocionales?
R:No. Los efectos variaron enormemente según la edad durante el aislamiento, el contexto familiar, el acceso a escolarización virtual, y el temperamento del niño. Algunos se adaptaron bien. Muchos muestran efectos moderados que se resuelven con apoyo. Unos pocos requieren intervención más específica.
P:¿A qué edad vivida en pandemia es más probable ver efectos?
R:Los niños que tenían entre 2 y 6 años durante el aislamiento más estricto — y que perdieron los años de jardín con pares — son los que muestran más impacto en habilidades sociales y regulación emocional. Los que tenían más de 8-9 años ya tenían más recursos construidos.
P:¿El colegio debería hacer algo diferente con estos niños?
R:Muchas escuelas están ajustando sus prácticas: más tiempo de adaptación, más trabajo explícito en habilidades sociales y emocionales, evaluación más procesual que de resultado puntual. Si el colegio de tu hijo no lo hace, una conversación con la dirección o el equipo de orientación puede abrir el diálogo.
P:¿Cuándo es señal de consultar si hay mucho estrés escolar post-pandemia?
R:Si hay síntomas físicos frecuentes relacionados con el colegio (dolor de panza, vómitos), si hay ansiedad severa que no cede, si hay impacto en el rendimiento académico que va más allá de lo esperable, o si el malestar persiste más de dos meses sin mejorar — consultá con el psicopedagogo.
P:¿Esto se resuelve solo con el tiempo?
R:Para muchos niños, el tiempo y el reencuadre gradual son suficientes. Para otros, especialmente aquellos con brechas más marcadas, el tiempo solo no alcanza — se necesita intervención dirigida. La diferencia la hace la evaluación individual, no la regla general.

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Lic. Julieta Dorgambide · Psicopedagoga y Directora Clínica de Educa Chubi
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