Caso Emilio, 15 años: cuando el TDAH y el TEA conviven y nadie lo ve completo

Lic. Julieta Dorgambide

Directora Clínica · Educa Chubi

4 min de lectura

Emilio fue diagnosticado con TDAH a los 8 años.

La medicación ayudó con la atención.

Las notas mejoraron un poco.

Pero en la secundaria algo seguía sin encajar.

Las amistades nunca terminaban de cuajar.

Los cambios de planes lo derrumbaban.

El lenguaje irónico de los compañeros no lo registraba.

El TDAH no explicaba todo.

A los 15, llegó la segunda parte del diagnóstico.

Nota: Este caso es una composición modificada basada en perfiles clínicos frecuentes en la práctica psicopedagógica. Los datos identificatorios son ficticios.

Emilio tiene 15 años y está en tercer año de secundaria. Diagnosticado con TDAH combinado a los 8 años, recibió tratamiento farmacológico desde entonces. El metilfenidato mejoró su atención en el aula y redujo los conflictos impulsivos.

Pero a medida que entró en la adolescencia, los padres notaron algo que la medicación no tocaba: las dificultades sociales. Emilio no entendía las bromas. Interpretaba el lenguaje literal. Cuando los planes cambiaban de último momento, tenía reacciones de malestar intenso que sus compañeros no comprendían. Prefería estar solo. Tenía dos o tres intereses muy específicos sobre los que podía hablar horas.

El psiquiatra y la psicopedagoga, revisando el caso en contexto adolescente, identificaron que había características del Trastorno del Espectro Autista que el diagnóstico de TDAH previo había parcialmente tapado. A los 15 años, Emilio recibió el diagnóstico de TDAH + TEA nivel 1.

¿Por qué el TEA llegó tan tarde si el TDAH ya estaba diagnosticado?

Hasta el DSM-5 (2013), no se podía diagnosticar TDAH y TEA en forma simultánea. Si había TEA, el TDAH se excluía — y viceversa. Eso significó que en muchos pacientes, el diagnóstico más visible «ocultaba» al otro.

En el caso de Emilio, el TDAH era prominente en la infancia — la inatención y la impulsividad eran las señales más visibles. El TEA, en perfil de nivel 1 o sin diagnóstico intelectual, puede compensarse bien en la escuela primaria cuando las demandas sociales son más simples. Es en la adolescencia, cuando las interacciones sociales se vuelven más complejas y sutiles, cuando las dificultades del TEA se hacen más visibles.

El TEA nivel 1 en un adolescente con TDAH a veces solo se ve cuando las demandas sociales suben de nivel. La secundaria lo reveló.

¿Cuáles eran las señales del TEA que el TDAH tapaba?

Revisando la historia de Emilio con la familia, aparecieron señales que siempre habían estado:

  • De pequeño, prefería jugar solo o con un adulto más que con pares.
  • Tenía intereses muy intensos y específicos — primero los trenes, luego la astronomía, luego las aves migratorias — que sostuvo durante años.
  • Le costaba entender cuando alguien hablaba en broma o de forma irónica.
  • Ciertas texturas de ropa le producían malestar intenso.
  • Ante cambios no anticipados de plan, tenía reacciones desproporcionadas que la familia leía como «berrinches del TDAH» pero que en realidad eran rigidez cognitiva del TEA.
  • No usaba el contacto visual de forma espontánea, aunque había aprendido a mantenerlo porque sus padres y maestros le habían indicado que era importante.

Ninguna de estas señales, en aislamiento, había alertado a los profesionales anteriores. En conjunto, el perfil era consistente con TEA nivel 1.

¿Cómo cambió el tratamiento con el doble diagnóstico?

Cuando nos dieron el doble diagnóstico, mi primera reacción fue que era demasiado. Pero la psiquiatra nos explicó que no era más problema — era más precisión.

El cambio principal en el tratamiento fue en el abordaje terapéutico, no en la medicación:

Terapia cognitivo-conductual con enfoque en habilidades sociales — específicamente entrenamiento en lectura de señales no verbales e interpretación del lenguaje figurado, que el perfil TEA+TDAH necesita de forma explícita.

Psicoeducación para Emilio sobre el TEA — saber que su forma de procesar el lenguaje y las relaciones es diferente — no incorrecta — redujo la vergüenza y la autojuicio.

Adaptaciones escolares ampliadas — a las adaptaciones por TDAH se agregaron: anticipación de cambios con al menos 24 horas de aviso, claridad explícita en las consignas (sin doble sentido), y posibilidad de usar auriculares en momentos de sobrecarga sensorial.

Grupo de habilidades sociales — un espacio estructurado para practicar interacciones con pares con guía profesional. Emilio encontró en ese grupo sus primeras amistades reales.

Emilio no estaba raro.

No era antisocial.

No le costaba «más» relacionarse porque no quería.

Su cerebro procesaba las relaciones de otra manera.

Cuando lo supo, pudo empezar a construir puentes — con herramientas.

¿Qué le cambió el diagnóstico a Emilio?

El cambio más profundo no fue clínico. Fue en la narrativa de Emilio sobre sí mismo.

Antes del diagnóstico de TEA, Emilio se veía como «el raro del grupo», alguien que «no sabe relacionarse». Después, entendió que tenía un estilo de procesamiento diferente — y que con herramientas específicas, podía navegar el mundo social de forma funcional y satisfactoria.

El diagnóstico también le explicó por qué algunas cosas que para sus pares eran fáciles — la ironía, los juegos de palabras, los grupos grandes — le costaban mucho. No era inteligencia ni esfuerzo lo que le faltaba. Era un código diferente que requería traducción.

Lo más importante

El doble diagnóstico TDAH + TEA puede llegar tarde cuando el TDAH es prominente en la infancia y las señales del TEA se hacen más visibles en la adolescencia.

El diagnóstico adicional no agrega problema — agrega precisión. Y la precisión permite intervenciones más específicas.

El trabajo con la narrativa del adolescente sobre sí mismo es tan importante como el tratamiento clínico.

Dos diagnósticos no suman peso. Suman mapa. Y un mapa más completo permite llegar mejor.

Entender lo que le pasa es el primer paso para ayudarlo.

Preguntas frecuentes

P:¿Se puede recibir el diagnóstico de TEA en la adolescencia?

R:Sí. Aunque los síntomas del TEA deben haber estado presentes desde la infancia, el diagnóstico formal puede llegar en cualquier momento. En personas de alto funcionamiento, especialmente con TDAH coexistente, el TEA puede pasar años sin ser reconocido hasta que las demandas sociales aumentan.

P:¿El TDAH puede ocultar el TEA o viceversa?

R:En cierta medida, sí. Cuando los síntomas de TDAH son muy prominentes, captan la atención del clínico y los rasgos de TEA pueden quedar en segundo plano. Lo opuesto también ocurre: el TEA puede hacer que la inatención se lea como rigidez o falta de interés, enmascarando el TDAH. Por eso la evaluación comprehensiva — con herramientas específicas para ambos — es importante.

P:¿El TEA nivel 1 en un adolescente requiere medicación?

R:El TEA en sí mismo no tiene medicación aprobada específica. Se trata con terapia conductual, habilidades sociales y adaptaciones. Cuando hay TDAH coexistente, la medicación para el TDAH puede indicarse y puede mejorar la atención y el control de impulsos también en el contexto del TEA. La decisión es siempre individual.

P:¿Cómo se le explica a un adolescente que tiene TDAH y TEA?

R:Con honestidad y sin dramatismo. La mayoría de los adolescentes reacciona con alivio cuando la explicación es buena: entender por qué ciertas cosas cuestan más reduce el autojuicio. El lenguaje útil es el de las diferencias, no el de los déficits. 'Tu cerebro procesa esto de otra manera' funciona mejor que 'tenés un trastorno'.

P:¿Las amistades son posibles para un adolescente con TDAH y TEA?

R:Sí. Pueden ser menos numerosas, más específicas y requerir más estructura que en neurotípicos, pero son posibles y valiosas. Los grupos de habilidades sociales estructurados, las actividades basadas en intereses compartidos y los contextos predecibles facilitan la construcción de vínculos genuinos. Calidad sobre cantidad.

Lic. Julieta Dorgambide

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Lic. Julieta Dorgambide · Psicopedagoga y Directora Clínica de Educa Chubi

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Este artículo fue elaborado por Lic. Julieta Dorgambide, psicopedagoga.

Educa Chubi acompaña procesos de aprendizaje con evidencia científica y experiencia profesional. Este caso es una composición modificada basada en perfiles clínicos frecuentes. No representa a ninguna persona real identificable.

Cada persona es única. Esto es un mapa, no una sentencia.

Referencias

  1. 1.American Psychiatric Association. (2022). *Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, 5.ª ed., texto revisado (DSM-5-TR)*.
  2. 2.Antshel, K. M., Zhang-James, Y., Wagner, K. E., Ledesma, A., & Faraone, S. V. (2016). An update on the comorbidity of ADHD and ASD. *Expert Review of Neurotherapeutics, 16*(3), 279-293.
  3. 3.Barkley, R. A. (2015). *Attention-Deficit Hyperactivity Disorder: A Handbook for Diagnosis and Treatment* (4.ª ed.). Guilford Press.
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