Caso Emilia: cuando la familia empieza a sospechar autismo (caso clínico modificado)

Lic. Julieta Dorgambide

Directora Clínica · Educa Chubi

3 min de lectura

La maestra dijo "está en su mundo".

La abuela dijo "es tímida, es que es tímida".

El pediatra dijo "esperemos a los 5".

Y los papás de Emilia seguían con esa sensación

de que algo no estaban sabiendo nombrar.

Emilia tenía 4 años y 2 meses cuando sus padres llegaron a consulta. No venían con un diagnóstico. Venían con una pregunta sostenida: ¿por qué Emilia no funciona igual que sus pares en el jardín?

Este artículo describe el proceso de observación inicial y la derivación. No cubre intervención terapéutica — ese trabajo lo lleva un equipo especializado. Acá el foco es el camino de los padres desde la primera sospecha hasta la evaluación.

Los datos del caso fueron modificados para proteger la privacidad.

Qué veían los padres

La mamá de Emilia llevaba meses haciendo un registro mental de situaciones que le llamaban la atención:

  • Emilia no miraba a los ojos cuando le hablaban — sí miraba objetos y videos con atención sostenida, pero el contacto visual en interacciones sociales era breve.
  • No señalaba con el dedo para mostrar algo que le llamaba la atención (señalización proto-declarativa).
  • Juego muy repetitivo — alineaba los animales de plástico siempre en el mismo orden y se angustiaba si alguien los movía.
  • Lenguaje con algunas palabras pero pocas frases espontáneas. Repetía frases de programas (ecolalia).
  • En el jardín, no buscaba a sus pares para jugar — jugaba al lado pero raramente con ellos.

No era una acumulación de señales catastrófica. Eran señales sutiles que individualmente podían tener explicación. Pero el patrón conjunto era lo que generaba la intuición parental.

La intuición de los padres es el primer instrumento de detección. No es suficiente para diagnosticar, pero sí para actuar.

¿Qué pasó en la consulta inicial?

En la primera sesión, lo que hice fue escuchar el relato completo y hacer preguntas específicas sobre el desarrollo de Emilia desde los primeros meses — balbuceo, respuesta al nombre, imitación, juego simbólico.

El M-CHAT-R (Cuestionario Modificado de Detección del Autismo en Niños Pequeños) fue una herramienta que usé como referencia — no como diagnóstico, sino como mapa de señales que vale la pena observar. Emilia fallaba en varios ítems clave.

También observé directamente a Emilia durante dos sesiones de juego libre. Lo que vi fue consistente con lo que describían los padres: lenguaje funcional presente pero con pocas iniciativas comunicativas espontáneas, juego con objetos más que con personas, y dificultad para sostener interacción recíproca.

Los padres de Emilia no estaban exagerando.

No estaban siendo "padres ansiosos".

Estaban viendo algo real.

Y haber venido a buscarlo era exactamente lo correcto.

La derivación y lo que sigue

Derivé a los padres de Emilia a un equipo de neurodesarrollo — compuesto por neurólogo infantil, psicóloga especializada en TEA y fonoaudióloga — para una evaluación diagnóstica completa.

El rol de la psicopedagogía en este momento no es diagnosticar. Es detectar señales, escuchar a la familia, orientar sobre los pasos siguientes y acompañar el proceso.

La evaluación diagnóstica es un proceso que lleva tiempo — varias sesiones con diferentes profesionales, aplicación de instrumentos específicos como el ADOS-2. Los padres necesitan saberlo antes para no frustrarse con la espera.

Detectar temprano no significa etiquetar. Significa que el niño o la niña accede antes a los apoyos que pueden marcar la diferencia.

Qué aprendieron los padres de Emilia en este proceso

Que su intuición era válida y merecía ser escuchada — y que fueron varias las personas que los hicieron dudar antes de consultar.

Que buscar una evaluación no significa resignarse a un diagnóstico — significa tener información más precisa para saber cómo acompañar a su hija.

Que el camino de la evaluación es largo y a veces frustrante — pero que empezarlo antes es mejor que esperar.

Los datos del caso fueron modificados para proteger la privacidad.

Lo más importante

La primera sospecha de autismo es un momento difícil para cualquier familia.

Buscar una evaluación no define el futuro del niño — le da información para actuar.

Para temas de autismo, siempre consultá con neurólogo/a o psiquiatra infantil o equipo especializado.

Si algo no te cierra del desarrollo de tu hijo/a, esa intuición merece ser escuchada — por vos y por un profesional.

Entender lo que le pasa es el primer paso para ayudarla.

Preguntas frecuentes

P:¿El M-CHAT-R diagnostica autismo?

R:No. El **M-CHAT-R** es una herramienta de detección — no de diagnóstico. Identifica señales que merecen evaluación más profunda. Un resultado positivo no confirma TEA, y un resultado negativo no lo descarta completamente. El diagnóstico lo hace un equipo especializado.

P:¿A qué edad se puede diagnosticar autismo?

R:El diagnóstico confiable puede hacerse desde los 18-24 meses en casos con señales claras. En señales más sutiles, el diagnóstico puede confirmarse entre los 3 y los 5 años. En niñas, frecuentemente se retrasa más porque las señales tienden a ser menos obvias.

P:¿Qué equipo hace el diagnóstico de autismo?

R:El diagnóstico de TEA lo realiza un equipo multidisciplinario — generalmente neurólogo infantil o psiquiatra infantil, psicólogo especializado y, según el caso, fonoaudiólogo. No es un diagnóstico que pueda hacer un profesional solo, ni en una sola sesión.

P:¿Si el pediatra me dice que espere, debo hacerle caso?

R:El pediatra es el primer referente, y a veces el "esperemos" es apropiado para señales muy leves. Pero si tu intuición persiste, podés buscar una segunda opinión — con un neuropediatra o un equipo de neurodesarrollo. La detección temprana tiene un impacto real en el desarrollo del niño.

P:¿Qué pasa si el diagnóstico confirma autismo?

R:El diagnóstico es el inicio de un proceso — no un cierre. Permite acceder a apoyos específicos (terapia del lenguaje, apoyo psicopedagógico, acompañamiento escolar) que pueden marcar una diferencia significativa. Para temas de autismo, siempre consultá con neurólogo/a o psiquiatra infantil o equipo especializado.

Lic. Julieta Dorgambide

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Lic. Julieta Dorgambide · Psicopedagoga y Directora Clínica de Educa Chubi

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Este artículo fue elaborado por Lic. Julieta Dorgambide, psicopedagoga.

Educa Chubi acompaña procesos de aprendizaje y desarrollo con evidencia científica y experiencia profesional. Los casos clínicos presentados tienen datos modificados para proteger la privacidad. Esta guía es informacional — no reemplaza la evaluación de un equipo especializado en TEA.

Para temas de autismo, siempre consultá con neurólogo/a o psiquiatra infantil o equipo especializado. Cada niña es única. Esto es un mapa, no una sentencia.

Referencias

  1. 1.American Psychiatric Association. (2022). *Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, 5.ª ed., texto revisado (DSM-5-TR)*.
  2. 2.Robins, D. L., Casagrande, K., Barton, M., Chen, C. M., Dumont-Mathieu, T., & Fein, D. (2014). Validation of the Modified Checklist for Autism in Toddlers, Revised with Follow-Up (M-CHAT-R/F). *Pediatrics, 133*(1), 37-45.
  3. 3.Zwaigenbaum, L., et al. (2015). Early identification of autism spectrum disorder: recommendations for practice and research. *Pediatrics, 136*(Suppl 1), S10-S40.
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