Parpadea mucho.
Hace un ruido con la garganta de forma repetida.
Mueve el cuello.
Y también tiene TDAH.
No es coincidencia.
Es una de las comorbilidades más frecuentes — y menos conocidas — del TDAH.
El síndrome de Tourette se caracteriza por la presencia de tics motores y vocales crónicos. Los tics son movimientos o vocalizaciones involuntarias, repetitivas y no rítmicas — parpadeo, encogimiento de hombros, carraspeo, vocalizaciones.
Lo que muchos padres no saben: el 60-80% de los niños con síndrome de Tourette también tienen TDAH. No es raro. Es la norma estadística.
Y en la dirección opuesta: entre el 10-20% de los niños con TDAH tiene algún tipo de trastorno de tics — desde tics transitorios hasta síndrome de Tourette. El solapamiento tiene base neurobiológica — y cambia el manejo clínico.
¿Por qué coexisten el TDAH y los tics tan frecuentemente?
Ambos trastornos comparten circuitos cerebrales: los ganglios basales — especialmente el estriado — están comprometidos en los dos. El estriado regula tanto el control de impulsos (TDAH) como la inhibición de movimientos involuntarios (tics).
Además, comparten factores genéticos: las familias con Tourette tienen mayor prevalencia de TDAH y viceversa. La neurobiología compartida no es sorprendente cuando se ve el panorama completo.
El TDAH y los tics no son problemas separados que se juntaron por casualidad. Comparten circuitos — y eso cambia cómo se tratan.
¿Qué son los tics y cómo reconocerlos?
Los tics son movimientos o vocalizaciones involuntarias, súbitos, rápidos y recurrentes. Tienen características específicas que los distinguen de los movimientos voluntarios o los hábitos nerviosos:
- Son involuntarios — el niño no los hace a propósito, aunque puede suprimirlos temporalmente con esfuerzo.
- Precede una sensación de urgencia — muchos niños describen una sensación interna de tensión que se alivia con el tic.
- Se agravan con el estrés y el cansancio — exámenes, conflictos familiares, inicio de clases.
- Se reducen durante el sueño y durante actividades de alto foco (videojuegos, deporte intenso).
- Cambian con el tiempo — los tics rotan: desaparece el parpadeo, aparece el encogimiento de hombros.
Para el diagnóstico de Tourette se requieren múltiples tics motores y al menos un tic vocal, presentes durante más de 12 meses y con inicio antes de los 18 años (DSM-5-TR).
¿Los estimulantes del TDAH empeoran los tics?
El médico me dijo que no le podía dar Ritalín porque tiene tics. Pero tampoco lo controla sin medicación. ¿Qué hacemos?
Esta es la pregunta clínica central del doble diagnóstico. Históricamente, los estimulantes estaban contraindicados en niños con tics. La evidencia actual es más matizada.
Múltiples estudios prospectivos — incluyendo el estudio TACTS (Tourette's Syndrome Study Group) — muestran que el metilfenidato no empeora los tics en la mayoría de los niños con Tourette+TDAH, e incluso puede mejorarlos en algunos casos al reducir la ansiedad y el estrés derivados del TDAH no tratado.
Sin embargo, hay una minoría de niños (estimada en 10-15%) en quienes los estimulantes sí empeoran los tics. Por eso la indicación debe ser individual, con monitoreo cuidadoso.
La contraindicación absoluta de estimulantes en Tourette ya no es el estándar de cuidado.
Pero tampoco es una decisión simple.
Monitorear, ajustar, observar.
Eso es lo que distingue al buen manejo clínico.
¿Qué fármacos son más seguros en TDAH con tics?
Cuando hay tics que contraindican o dificultan el uso de estimulantes, hay alternativas con buena evidencia:
- Atomoxetina — el no estimulante más estudiado en TDAH con tics. No empeora los tics y puede tener efecto moderado de reducción.
- Guanfacina de liberación prolongada — tiene evidencia de reducción de tics en Tourette, además de mejorar síntomas de TDAH. Es una de las opciones más valoradas en este perfil.
- Clonidina — un agonista alfa-2 de más larga trayectoria que la guanfacina, con evidencia en tics y TDAH pero más efectos secundarios sedantes.
- Metilfenidato en dosis bajas con monitoreo — en muchos casos puede usarse con seguimiento cuidadoso, iniciando a dosis mínimas y subiendo gradualmente.
¿Qué empeora los tics y qué ayuda a reducirlos?
Independientemente de la medicación, hay factores ambientales que modulan los tics:
- Empeoran los tics: estrés, ansiedad, cansancio, cafeína, calor excesivo, inicio del año escolar.
- Reducen los tics: actividad física intensa, sueño suficiente, estados de alta concentración, relajación.
- No influyen directamente: pantallas (a menos que generen ansiedad asociada), azúcar (mito sin evidencia).
En el aula, la maestra o docente puede reducir la presión sobre el niño explicando a los compañeros qué son los tics (con el consentimiento de la familia), evitando llamar la atención sobre ellos y no pidiéndole que «los controle» — porque suprimirlos requiere esfuerzo cognitivo que compite con la tarea.
Lo más importante
El TDAH y el síndrome de Tourette coexisten en el 60-80% de los casos de Tourette. Es la norma, no la excepción.
Los estimulantes no están automáticamente contraindicados cuando hay tics — la decisión es individual y requiere monitoreo.
La guanfacina y la atomoxetina son las alternativas más sólidas cuando los estimulantes no son la mejor opción.
“Los tics no definen la capacidad del niño. El TDAH no tratado, sí puede limitarla. Encontrar el equilibrio correcto es el objetivo.”
Entender lo que le pasa es el primer paso para ayudarlo.
Preguntas frecuentes
P:¿Los tics son para siempre?
R:No necesariamente. En muchos casos los tics mejoran con la adolescencia — la mayoría de los niños con Tourette ven una reducción significativa entre los 15 y los 20 años. En algunos persisten en la adultez, generalmente de forma más leve. El pronóstico es mejor cuando hay apoyo psicológico y manejo del estrés.
P:¿Tengo que decirle a la maestra que mi hijo tiene tics?
R:Es muy recomendable. La maestra o docente que entiende qué son los tics puede no llamar la atención sobre ellos, evitar pedirle al niño que los controle (lo que genera ansiedad y más tics), y manejar situaciones con otros compañeros de forma discreta. La información facilita la inclusión.
P:¿Mi hijo con tics puede hacer actividades físicas y deportes?
R:Sí. El ejercicio físico intenso y la concentración en actividades de alto foco tienden a reducir los tics de forma momentánea. El deporte es beneficioso tanto para el TDAH como para la regulación del estrés asociado a Tourette. No hay restricciones deportivas por tics, salvo contraindicaciones médicas específicas no relacionadas.
P:¿Se puede usar terapia conductual para los tics?
R:Sí. La Terapia de Inversión de Hábito (HRT, por sus siglas en inglés) y el Entrenamiento de Reversión Integral de Tics (CBIT) son intervenciones conductuales con evidencia sólida para reducir tics. No los eliminan, pero entrenan al niño a reconocer la urgencia y redirigir la respuesta motriz. Son complementarias a la farmacología.
P:¿Mi hijo con Tourette y TDAH puede ir a escuela regular?
R:En la inmensa mayoría de los casos, sí. Los tics son invisibles para muchos compañeros cuando no se les pone el foco encima. El TDAH requiere adaptaciones escolares específicas. Con buena comunicación entre familia, médico y colegio o escuela, la inclusión es no solo posible sino lo más frecuente.

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Lic. Julieta Dorgambide · Psicopedagoga y Directora Clínica de Educa Chubi
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