Cuando alguien dice «TDAH», la imagen es siempre la misma:
el nene que no para quieto.
Pero el niño que está sentado, tranquilo, mirando el pizarrón
— y cuya mente está a mil kilómetros de distancia —
también puede tener TDAH.
Y casi nunca se lo detecta.
El TDAH tiene tres presentaciones distintas, y confundirlas genera dos problemas: sobrediagnosticar el hiperactivo e ignorar el inatento.
Esta guía explica las diferencias reales entre los dos tipos más frecuentes — no como categorías rígidas, sino como espectros que ayudan a entender mejor a cada niño.
¿Cuáles son los tipos de TDAH?
El DSM-5-TR define tres presentaciones del TDAH:
- Presentación predominantemente inatenta: cumple 6 o más criterios de inatención pero menos de 6 de hiperactividad-impulsividad
- Presentación predominantemente hiperactiva-impulsiva: cumple 6 o más criterios de hiperactividad-impulsividad pero menos de 6 de inatención
- Presentación combinada: cumple 6 o más criterios de ambas dimensiones
Importante: estas presentaciones no son permanentes. Un niño puede pasar de una a otra con el tiempo — especialmente en la adolescencia, donde la hiperactividad motora suele reducirse pero la inatención persiste.
¿Cómo se ve el TDAH inatento?
El TDAH inatento es el más silencioso — y por eso el más ignorado. La maestra o docente lo describe como «distraído pero tranquilo». Los padres dicen que parece estar en otro mundo.
- Se distrae fácilmente ante estímulos externos o pensamientos propios
- Olvida instrucciones recién dadas
- No termina tareas aunque las haya empezado
- Pierde objetos con frecuencia
- Parece no escuchar cuando se le habla directamente
- Evita tareas que requieren esfuerzo mental sostenido
- Tiene dificultad para organizar secuencias de actividades
El TDAH inatento no hace ruido. Por eso llega tarde al diagnóstico — a veces 5 o 7 años después que el hiperactivo.
¿Cómo se ve el TDAH hiperactivo-impulsivo?
El TDAH hiperactivo-impulsivo es el que llama la atención del adulto. Es el que genera conflicto en el aula — y por eso se detecta antes.
- Mueve manos y pies constantemente o se retuerce en el asiento
- Se levanta de la silla en momentos inapropiados
- Corre o trepa en situaciones donde no corresponde
- No puede jugar o hacer actividades de manera tranquila
- Habla en exceso
- Responde antes de que se termine la pregunta
- No puede esperar su turno
En preescolar y primaria baja, este perfil es mucho más visible y genera derivación temprana. En adolescentes, la hiperactividad motora suele transformarse en inquietud interna — la sensación de que «no puede parar».
¿Cuáles son las diferencias clave en el acompañamiento?
| TDAH inatento | TDAH hiperactivo |
|---|---|
| Detección más tardía — no genera conflicto visible | Detección más temprana — genera conflicto en el aula |
| Mayor riesgo de baja autoestima silenciosa | Mayor riesgo de problemas conductuales y sanciones |
| Necesita estructura para el inicio de tareas y la organización | Necesita estructura para la regulación del movimiento y los impulsos |
| El problema principal es arrancar y sostener | El problema principal es frenar y esperar |
| Más frecuente en niñas | Más frecuente en niños (aunque no exclusivo) |
Estas diferencias no son absolutas — el 50-60% de los niños tiene la presentación combinada, con características de ambos tipos (Willcutt et al., 2012). Pero conocer el perfil predominante orienta qué estrategias priorizar.
¿Por qué importa saber el tipo de TDAH?
No porque el tratamiento sea radicalmente diferente — los pilares son los mismos: estructura, intervención conductual, medicación cuando corresponde.
Sino porque el punto de entrada cambia. Un niño inatento necesita estrategias para iniciar y sostener. Un niño hiperactivo necesita estrategias para frenar y esperar. Aplicar las mismas estrategias sin considerar el perfil reduce su efectividad.
El niño inatento necesita que el adulto lo vea — aunque no lo esté pidiendo.
El hiperactivo necesita que el adulto entienda — aunque parezca que molesta a propósito.
Los dos merecen diagnóstico.
Los dos merecen acompañamiento.
Lo más importante
El TDAH no tiene una sola cara.
El niño quieto que no termina nada y el niño que no puede sentarse tienen el mismo trastorno — con presentaciones distintas.
Conocer el perfil de tu hijo no es una etiqueta. Es el mapa que orienta qué ayuda necesita.
“El TDAH más ignorado no es el que molesta. Es el que se sienta en el fondo y sueña despierto.”
Entender lo que le pasa es el primer paso para ayudarlo.
Preguntas frecuentes
P:¿El TDAH inatento y el hiperactivo son la misma enfermedad?
R:Son presentaciones del mismo diagnóstico — TDAH — pero con perfiles clínicos distintos. El mismo cerebro que tiene dificultades de inhibición puede manifestarlas externamente (hiperactividad visible) o internamente (inatención, desorganización). Ambas responden a los mismos tratamientos con ajustes según el perfil.
P:¿Puede cambiar el tipo de TDAH con el tiempo?
R:Sí. Las presentaciones no son fijas. Un niño que en la infancia tenía TDAH combinado puede en la adolescencia mostrar principalmente inatención — porque la hiperactividad motora se reduce. Por eso el diagnóstico incluye la presentación actual, que puede actualizarse.
P:¿El TDAH inatento es más leve que el hiperactivo?
R:No necesariamente. El TDAH inatento puede tener tanto impacto funcional como el hiperactivo — especialmente en el rendimiento académico y la autoestima. La diferencia es que al no generar conflicto externo, suele llegar tarde al diagnóstico y acumular más años de dificultades sin nombre.
P:¿Las niñas tienen más TDAH inatento que los niños?
R:Las investigaciones muestran que las niñas tienen mayor prevalencia relativa de la presentación inatenta y combinada, mientras que los niños tienen mayor prevalencia de la hiperactiva-impulsiva. Eso explica en parte por qué las niñas llegan más tarde al diagnóstico: su presentación es menos visible y menos disruptiva.
P:¿La medicación funciona igual para ambos tipos de TDAH?
R:Sí, en términos generales. El metilfenidato y otros estimulantes actúan mejorando la regulación de dopamina y noradrenalina — lo que mejora tanto la inhibición conductual (útil para el hiperactivo) como la activación atencional (útil para el inatento). El médico ajusta la dosis y el tipo de medicación según el perfil específico.

¿Necesitás ayuda personalizada?
Lic. Julieta Dorgambide · Psicopedagoga y Directora Clínica de Educa Chubi
Ver servicios