Subís una foto de tu hijo al Instagram.
Sonriendo.
Con el uniforme del primer día de clases.
Con el nombre de la escuela al fondo.
Cien personas le dan like.
¿Cuántas no conocés?
El sharenting — del inglés 'share' (compartir) + 'parenting' (crianza) — es la práctica de publicar fotos, videos y datos de los hijos en redes sociales.
La mayoría lo hace con amor. Con orgullo. Con ganas de compartir con familia y amigos.
Pero hay algo que muchos padres no saben: antes de que un niño tenga edad para abrir su propia cuenta de Instagram, sus padres ya publicaron en promedio 1.500 fotos suyas (estudio AVG Technologies, replicado en múltiples países).
Esa huella digital involuntaria tiene implicancias legales, de privacidad y de desarrollo que vale la pena entender.
¿Por qué el sharenting es un tema de derechos, no solo de seguridad?
La pregunta clave no es solo '¿es seguro publicar esto?' sino '¿tiene mi hijo derecho a decidir sobre su propia imagen?'
La Convención sobre los Derechos del Niño (ONU) reconoce el derecho a la privacidad. El SAIJ (Sistema Argentino de Información Jurídica) publicó en 2025 un análisis que concluye que publicar imágenes de menores sin su consentimiento puede constituir una vulneración de sus derechos, aunque lo hagan sus propios padres.
En España, la AEPD (Agencia Española de Protección de Datos) tiene activo un blog sobre sharenting y ha intervenido en casos donde menores de edad solicitaron, ya adultos, que se eliminaran fotos publicadas por sus padres. El Ministerio de Juventud lanzó una consulta pública para regular la práctica a finales de 2025.
Tus fotos de tu hijo son tuyas. La imagen de tu hijo es de él. Cuando publica un adulto, el niño no eligió.
¿Cuáles son los riesgos reales del sharenting?
- Exposición a desconocidos: una cuenta pública puede tener miles de seguidores que el padre no conoce. Las fotos pueden descargarse y reutilizarse sin rastro.
- Geolocalización involuntaria: una foto en la escuela con el nombre visible, otra en el parque habitual, otra en casa — cualquier adulto con acceso puede mapear la rutina del niño.
- Huella digital previa a la autonomía: el niño llega a la adolescencia con un historial digital que no eligió. Eso puede afectar su identidad digital, relaciones y eventualmente empleo.
- Uso de imágenes en deepfakes o contenido inapropiado: las fotos de niños en bañador, jugando, durmiendo — subidas con amor — pueden ser descargadas y reutilizadas de maneras que el padre no controla.
- Impacto en la autoestima futura: adolescentes a quienes se publicaron fotos sin su consentimiento reportan en algunos casos vergüenza, incomodidad o conflicto con sus padres cuando lo descubren.
No publicamos fotos para hacer daño.
Publicamos porque queremos compartir.
Porque nos enorgullece.
Pero el orgullo de hoy puede convertirse
en el problema de mañana que él/ella no pidió.
¿Cómo saber si una foto es segura antes de publicarla?
Antes de publicar una foto de tu hijo, hacete estas preguntas:
- ¿Está en una situación que lo podría incomodar más adelante (en paños menores, llorando, en una situación embarazosa)?
- ¿Se ve el nombre de la escuela, el barrio o información que permita identificar su ubicación habitual?
- ¿Tu cuenta es pública o privada? ¿Conocés a todos tus seguidores?
- ¿Si tu hijo tuviera 15 años hoy, aprobaría que publicaras esta foto?
- ¿Estás publicando algo que él no querría que supieran sus amigos?
UNICEF Argentina recomienda como criterio general: si la imagen muestra al niño en situación de vulnerabilidad o podría usarse para identificar su rutina o ubicación, no publicar. Si es pública, revisar que ningún detalle permita localización.
¿A partir de qué edad puedo pedirle permiso a mi hijo?
Desde antes de lo que pensás. Un niño de 4-5 años puede entender '¿querés que le muestre esta foto a la abuela?' y expresar incomodidad si no quiere. Ese 'no' merece ser respetado — aunque después podamos subirla igual, elegir respetarlo enseña algo sobre autonomía corporal y consentimiento que va mucho más allá del sharenting.
A partir de los 8-9 años, la mayoría de los chicos tiene criterio suficiente para opinar sobre qué imágenes quieren que existan de ellos en internet. Preguntarles es un gesto de respeto real.
Pedirle permiso a tu hijo antes de publicar su foto no lo hace 'el jefe de la familia'. Lo enseña que su cuerpo y su imagen son suyos.
Lo más importante
El sharenting no es un crimen. Es una práctica cotidiana que merece más reflexión de la que solemos darle.
El criterio más simple: antes de publicar, preguntate si tu hijo —cuando tenga 15— elegiría que esa foto existiera en internet. Si la respuesta es 'no sé', ahí está la respuesta.
Y cuando puedas, preguntale. Eso en sí mismo ya es una lección de derechos, privacidad y respeto que vale más que cualquier restricción.
“La huella digital de tu hijo empieza mucho antes de que él la cree. Vos tenés la responsabilidad de esa primera parte.”
Entender lo que le pasa es el primer paso para ayudarlo.
Preguntas frecuentes
P:¿Es ilegal publicar fotos de mis propios hijos?
R:En la mayoría de los países hispanohablantes, no hay una ley que lo prohíba explícitamente para padres. Pero la AEPD en España y el marco legal argentino reconocen que los menores tienen derecho a la privacidad incluso frente a sus padres. La regulación específica del sharenting está en proceso en España (consulta pública 2025). Lo que ya existe: cualquier persona puede solicitar que se eliminen imágenes suyas publicadas sin consentimiento, incluso de adultos que de niños fueron fotografiados por sus padres.
P:¿Es más seguro publicar en modo privado?
R:Más seguro, sí. Completamente seguro, no. Una cuenta privada puede ser hackeada, screenshots pueden capturarse, y seguidores pueden dejar de ser de confianza. El modo privado reduce el riesgo pero no lo elimina. Lo más importante es ser selectivo con quién te sigue en esa cuenta.
P:¿Qué hago si ya publiqué muchas fotos y quiero proteger más a mi hijo ahora?
R:Podés pasar tu cuenta a privada, revisar y eliminar fotos que consideres que tienen datos sensibles (ubicación, nombre de escuela, situaciones comprometidas), y activar desde hoy un criterio más reflexivo antes de publicar. No hace falta borrar todo — hace falta ser más intencional de ahora en adelante.
P:¿Publicar fotos de mis hijos puede afectar su autoestima?
R:Hay casos documentados de adolescentes que se enfadaron con sus padres al descubrir el volumen de fotos publicadas sin su consentimiento, especialmente fotos de infancia en situaciones que consideran embarazosas. El impacto no es universal, pero vale la pena tenerlo en cuenta, especialmente si tu cuenta es pública o con muchos seguidores.
P:¿Cómo hablo con los abuelos que publican fotos sin preguntarme?
R:Conversación directa, sin acusar. 'Estamos tratando de cuidar la privacidad de los chicos en internet — ¿podés avisarnos antes de subir fotos de ellos?' Explicar el por qué (no el miedo vago, sino el razonamiento concreto) suele funcionar mejor que la prohibición. Y si tienen cuentas públicas, pedirles que las pongan en privado.

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Lic. Julieta Dorgambide · Psicopedagoga y Directora Clínica de Educa Chubi
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