Algo no encaja.
No sabés bien qué.
Pero hay algo en la manera en que mira,
en cómo responde cuando lo llamás por su nombre,
en que el lenguaje no avanza como esperabas.
Y no sabés si estás exagerando
o si tenés razón.
La angustia de los padres que sospechan algo es una de las más difíciles de acompañar. Porque no hay certeza — y sin certeza, la mente ocupa los huecos con miedo.
Este artículo no va a decirte si tu hijo tiene autismo. Eso solo puede determinarlo un equipo especializado después de una evaluación completa. Lo que sí puede hacer es ayudarte a organizar lo que estás observando y saber cuándo — y a quién — consultar.
¿Qué se espera del desarrollo típico a los 2-3 años?
Entender las señales posibles de TEA requiere primero saber qué es esperable a esta edad:
- A los 12 meses: balbuceo, señalar con el dedo (dedo índice para mostrar o pedir), mirar a los ojos cuando hay interacción social.
- A los 18 meses: al menos 10-20 palabras, responder al nombre consistentemente, juego funcional simple (peinarse el pelo, dar de comer a un muñeco).
- A los 24 meses: frases de 2 palabras espontáneas ("mamá agua", "más pelota"), interés en otros niños, imitación de adultos.
- A los 36 meses: frases más largas, juego simbólico (hacer "como si"), comprensión de instrucciones simples.
El desarrollo no es lineal ni idéntico en todos los niños. Pero hay ventanas temporales que orientan.
¿Qué señales vale la pena observar?
Las señales que la literatura científica identifica como relevantes en esta etapa incluyen:
Estas señales no confirman diagnóstico. Son indicadores que orientan hacia una consulta. Si reconocés varias, es momento de hablar con el pediatra:
- No responde consistentemente cuando se lo llama por su nombre (a partir de los 12 meses)
- Ausencia de señalar con el dedo para mostrar ("mirá ese perro") — diferente de señalar para pedir
- Poco contacto visual durante la interacción social
- Ausencia de sonrisa social hacia los 6 meses, o disminución de contacto visual y sonrisas después
- No imita gestos o acciones de adultos (aplaudir, decir adiós con la mano)
- Ausencia de lenguaje o regresión del lenguaje ya adquirido
- Juego repetitivo con objetos (hacer girar ruedas, alinear cosas) sin juego funcional
- Reacciones intensas ante cambios en la rutina o en el entorno
Si observás 3 o más de estas señales de forma consistente, consultá con el pediatra.
¿Qué es el M-CHAT-R y para qué sirve?
El M-CHAT-R (Modified Checklist for Autism in Toddlers, Revised) es un cuestionario de tamizaje diseñado para niños de 16 a 30 meses. Se completa con los padres, generalmente en la consulta pediátrica.
No diagnostica autismo. Es una herramienta de cribado — identifica qué niños necesitan evaluación más completa. Un resultado de "riesgo" en el M-CHAT-R es el punto de partida para derivar, no el punto de llegada.
Si tu pediatra no lo aplica rutinariamente, podés pedirle que lo haga. Está validado en español y es parte de las recomendaciones de salud pediátrica en varios países.
El M-CHAT-R no es un diagnóstico. Es una puerta. Lo que hay detrás de esa puerta lo determina la evaluación especializada.
¿A quién consultar y en qué orden?
Pediatra de cabecera: primero. Puede aplicar el M-CHAT-R y orientar la derivación según lo que encuentra.
Neurólogo/a infantil o psiquiatra infantil: para la evaluación diagnóstica formal del neurodesarrollo.
Fonoaudióloga: si hay retraso del lenguaje, es parte del equipo desde el inicio.
Psicopedagoga: en la evaluación integral, puede aportar información sobre el perfil de aprendizaje y procesamiento.
La detección temprana importa. No para diagnosticar rápido por diagnosticar — sino porque cuanto antes empieza el acompañamiento adecuado, mayor es el impacto en el desarrollo.
Que consultes no significa que estés exagerando.
Significa que estás prestando atención.
Y prestar atención temprano es lo mejor que podés hacer.
Lo más importante
Observar señales no significa tener certeza. Significa tener información que merece una consulta.
El diagnóstico de TEA solo lo puede hacer un equipo especializado. Ningún artículo puede reemplazar eso.
Pero vos podés organizar lo que observás, hablar con el pediatra, y empezar el camino.
“Consultar temprano no es alarmarse. Es ser proactivo con el desarrollo de tu hijo.”
Entender lo que le pasa es el primer paso para ayudarlo.
Preguntas frecuentes
P:¿Puede tener señales de autismo y no ser autista?
R:Sí. Muchas señales pueden tener otras explicaciones: retraso del lenguaje sin TEA, hipoacusia, timidez intensa, diferencias del temperamento, o simplemente variaciones del desarrollo típico. Por eso la evaluación especializada es indispensable — para descartar o confirmar con información real.
P:¿A qué edad se puede diagnosticar el autismo?
R:El diagnóstico confiable puede hacerse desde los 18-24 meses en manos de equipos especializados. En la práctica, muchos diagnósticos se realizan entre los 3 y los 5 años. Cuanto antes se detecta y se inicia el acompañamiento, mejor es el pronóstico.
P:¿Las vacunas causan autismo?
R:No. Esta afirmación fue refutada por múltiples estudios de gran escala. El estudio original que sugería ese vínculo fue retractado por fraude científico. Las vacunas no causan autismo — y no vacunar tiene consecuencias reales de salud pública.
P:¿Qué hago si el pediatra me dice que espere?
R:Podés pedir una segunda opinión o solicitar derivación al neurólogo infantil. La actitud de 'esperá que solo' puede ser adecuada en algunos casos, pero si tu intuición persiste y las señales también, tenés derecho a buscar evaluación especializada.
P:¿Hay diferencias entre autismo en niñas y en niños?
R:Sí. Las niñas con TEA con frecuencia presentan señales más sutiles, mejor imitación social, y mayor compensación — lo que lleva a diagnósticos más tardíos. Si tenés una nena con algunas de estas señales, nombralo explícitamente en la consulta.

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Lic. Julieta Dorgambide · Psicopedagoga y Directora Clínica de Educa Chubi
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