Apareció un martes.
Sin mochila.
Con ropa que no era la correcta para el frío.
Con hambre.
No faltó al día siguiente.
Ni al otro.
Alguien lo está esperando acá.
Los niños en situación de calle — aquellos cuya vida cotidiana transcurre total o parcialmente en el espacio público, sin hogar estable — representan uno de los grupos más vulnerados del sistema educativo.
UNICEF (2022) estima que hay más de 40 millones de niños en situación de vulnerabilidad de calle en América Latina, con tasas de escolarización significativamente menores que el promedio.
Cuando uno de esos niños llega a la escuela, es una oportunidad. Esta guía es para no desperdiciarla.
¿Qué necesita primero un niño en situación de calle?
La jerarquía de Maslow no es solo teoría: un niño que tiene hambre, frío o miedo no puede aprender hasta que esas necesidades básicas tengan alguna respuesta.
OMS (2021) documenta que el estrés de supervivencia crónico tiene efectos directos sobre la corteza prefrontal — exactamente la región que gestiona la atención, la planificación y la regulación emocional. Eso no es excusa: es fisiología.
- Acceso a alimentación: el comedor escolar es, para muchos, la razón de venir. No es secundario — es lo primero.
- Ropa adecuada: muchos programas ministeriales y ONG tienen depósitos de ropa escolar. El equipo de orientación sabe cómo acceder.
- Lugar físico seguro: la escuela puede ser el único espacio predecible y sin violencia en el día de ese niño.
La escuela que da desayuno, abrigo y un banco seguro es la intervención más efectiva que existe para un niño en situación de calle.
¿Qué rol tiene el docente?
UNESCO (2022) señala que los docentes son el primer punto de contacto institucional para muchos niños en situación de vulnerabilidad extrema. No están solos — pero sí son la primera línea.
- Registrar y derivar: no diagnosticar ni investigar — registrar lo que observás y derivar al equipo de orientación o servicio social
- No estigmatizar: el trato igualitario dentro del aula es tanto una cuestión ética como pedagógica
- Sostener el vínculo: muchos niños en esta situación tienen historial de abandono institucional. La consistencia del docente tiene valor específico.
- No actuar solo: esta situación requiere trabajo en red — servicio social, salud, protección de infancia
No podés solucionar lo que pasa afuera de la escuela.
Pero podés ser la parte de su día
que funciona igual todos los días.
Eso no es poco.
Para algunos niños, es todo.
¿Qué redes de derivación existen?
El docente no trabaja solo. Las redes de derivación varían por país y provincia:
- Argentina - Línea 102: línea gratuita de protección de derechos de niños y adolescentes. Funciona 24 horas.
- Argentina - Defensorías de Niñez: organismos provinciales con trabajadores sociales para situaciones de vulnerabilidad.
- México - SIPINNA: Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes. Tiene línea de denuncia y derivación.
- ONG locales: organizaciones como Gurises Unidos (Uruguay), Chicos de la Calle (México) o Fundación Pelota de Trapo (Argentina) tienen programas específicos.
- Centros de integración comunitaria (CIC, Argentina): puntos de acceso a servicios sociales en barrios vulnerables.
Derivar no es abandonar. Es conectar al niño con quien puede hacer lo que vos no podés.
¿Cómo sostener la escolarización cuando es intermitente?
Los niños en situación de calle muchas veces tienen asistencia irregular. UNICEF (2022) señala que penalizar esa irregularidad con pérdida de vínculo o de derechos dentro de la escuela amplifica el abandono.
- Recibir cada vuelta como bienvenida, no como regreso culposo
- No acumular deuda curricular como presión — lo que no se hizo se puede hacer
- Registrar los días de presencia como logros, no solo los de ausencia como problemas
- Trabajar con el equipo de orientación para un plan de escolarización flexible si la irregularidad es estructural
Lo más importante
La escuela no puede solucionar la situación de calle. Pero puede ser el ancla que mantiene a ese niño conectado con la infancia que merece tener.
El rol del docente es registrar, derivar y sostener el vínculo — no resolver lo que está más allá de la escuela.
Cada vez que ese niño vuelve, está eligiendo volver. Esa elección merece ser recibida bien.
“Un niño en situación de calle que sigue yendo a la escuela está luchando. Nuestra tarea es que esa lucha valga la pena.”
Entender lo que le pasa es el primer paso para ayudarlo.
Preguntas frecuentes
P:¿Puede inscribirse en la escuela un niño en situación de calle sin documentación?
R:En Argentina, sí. La Ley 26.061 de Protección Integral de Niños y Adolescentes garantiza el acceso a la educación independientemente de la documentación. La escuela no puede negar la inscripción por falta de DNI. En México, el Artículo 3° Constitucional garantiza lo mismo.
P:¿Qué hago si sospecho que un niño está en situación de calle pero no lo confirma?
R:Registrá lo que observás: signos de desnutrición, ropa inapropiada para la estación, indicios de no dormir en casa. Compartí esa observación con el equipo de orientación sin esperar confirmación directa del niño — muchos no lo van a decir. La derivación preventiva es mejor que esperar certeza.
P:¿Cómo manejar la situación cuando el resto de la clase lo discrimina?
R:La discriminación en el aula hacia un niño en situación de vulnerabilidad requiere intervención directa y explícita — no solo una charla general sobre valores. Ross Greene (2014) propone trabajar la habilidad que falta: en este caso, la empatía y la comprensión de contextos diferentes al propio.
P:¿Qué son los Centros de Día para niños en situación de calle?
R:Son espacios gestionados por ONG o Estado que ofrecen servicios durante el día: alimentación, higiene, actividades recreativas y apoyo escolar, sin requerir internación. Funcionan como complemento de la escolarización y pueden ayudar con la regularidad de asistencia.
P:¿Puede un docente hacer algo fuera del horario escolar?
R:No es el rol del docente intervenir fuera del horario escolar en la situación personal del alumno. Eso corresponde a trabajadores sociales y equipos de protección de infancia. Lo que sí puede hacer el docente es fortalecer el vínculo en el tiempo escolar y garantizar que ese espacio funcione bien.

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Lic. Julieta Dorgambide · Psicopedagoga y Directora Clínica de Educa Chubi
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