Parenting en familias ensambladas: cuando el estilo de crianza no es el mismo

Lic. Julieta Dorgambide

Directora Clínica · Educa Chubi

3 min de lectura

Vos ponés el límite.

El otro/la otra lo levanta.

Vos sos estricto/a.

El/ella es blando/a.

El nene lo sabe.

Y juega con eso.

Esto tiene solución.

Los estilos de crianza diferentes entre parejas, ex-parejas o padrastros y madrastras son una de las consultas más frecuentes en psicología familiar.

El problema no es que los adultos sean distintos. Es cuando esas diferencias no tienen un suelo común, y el niño crece en un sistema de reglas contradictorias según quién está en casa.

Esto es lo que dice la evidencia sobre cómo manejarlo.

¿Por qué los estilos distintos afectan al niño?

Kazdin (2008) en *The Kazdin Method* explica que la consistencia es uno de los factores más potentes en la eficacia de cualquier estrategia de crianza. No porque la rigidez sea buena — sino porque el niño necesita predecir qué ocurre cuando hace algo.

Cuando las respuestas varían según el adulto presente, el niño no aprende la regla — aprende que las reglas son negociables dependiendo de con quién esté. Eso tiene consecuencias directas en la autorregulación.

El niño no tiene problema con que haya reglas. El problema es no saber cuáles son.

No es que uno sea el bueno y el otro el malo.

Es que el niño necesita un piso consistente.

Aunque encima haya diferencias.

Ese piso se puede construir.

¿Cuáles son las diferencias que más impactan?

No todas las diferencias tienen el mismo peso. Hay que distinguir entre diferencias de estilo (que son esperables y manejables) y diferencias estructurales (que requieren acuerdo activo).

Diferencia de estilo (manejable)Diferencia estructural (requiere acuerdo)
Uno es más exigente con la rutina de bañoUno castiga físicamente y el otro no
Uno prefiere actividades al aire libre, el otro pantallasHorarios de sueño radicalmente distintos en cada casa
Diferente tolerancia al desordenLímites a conductas de riesgo completamente opuestos
Distinto nivel de afecto físico expresadoUno ignora la conducta y el otro la castiga con intensidad

Las diferencias estructurales son las que generan más confusión en el niño y más desgaste en los adultos. Son las que requieren conversación explícita y acuerdo.

¿Cómo acordar sin que sea una pelea?

Cada vez que intentamos hablar de cómo criamos termina siendo una discusión de pareja. Entonces no hablamos.

El primer error es asumir que las diferencias de crianza son desacuerdos de valores. A veces lo son. Pero muchas veces son diferencias de estrategia — y las estrategias se pueden coordinar sin que ninguno abandone su posición.

Empezá por los no negociables de cada uno. No los de todo — los 2 o 3 que cada uno considera esenciales.

Buscá los puntos de coincidencia: hay más de los que parecen.

Acordá un frente común en los temas donde el niño explota la diferencia.

Cuando el otro adulto hace algo con lo que no acordás, no lo contradecigas delante del niño. Habléndolo después en privado.

Si hay ex-pareja involucrada: el acuerdo no tiene que ser sobre todo. Solo sobre las cosas que más afectan la estabilidad del niño.

No necesitás criar igual. Necesitás que el niño no pueda usar la diferencia para saltear cualquier límite.

El caso específico de las familias ensambladas

En familias ensambladas hay una capa adicional: el adulto que llega a la familia no tiene la misma autoridad histórica con el niño. Intentar aplicar autoridad desde el primer momento suele generar rechazo — no obediencia.

Steinberg (2014) señala que en los primeros dos años de una familia ensamblada, lo más efectivo es que el nuevo adulto construya vínculo — y que el límite lo sostenga el progenitor biológico. Gradualmente, cuando el vínculo existe, la autoridad compartida funciona.

  • El padrastro o madrastra en etapa inicial: figura de apoyo, no de autoridad principal.
  • El límite lo dice el progenitor biológico, aunque el adulto ensamblado esté presente.
  • A medida que el vínculo crece, la participación en la crianza puede aumentar.
  • Los hijos mayores (adolescentes) necesitan más tiempo para aceptar autoridad del adulto nuevo.

Lo más importante

No tenés que criar igual que tu pareja o ex-pareja para criar bien.

Tenés que encontrar el piso común: los límites que se sostienen en ambas casas.

Y si no podés hacerlo solos, un psicólogo familiar puede ayudar a construir ese acuerdo sin que sea un campo de batalla.

El niño no necesita que los adultos sean iguales. Necesita que los adultos hablen.

Entender lo que le pasa es el primer paso para ayudarlo/a.

Preguntas frecuentes

P:¿Es normal que haya diferencias de crianza entre padres?

R:Completamente. Los adultos vienen de historias distintas, con modelos de crianza distintos y valores que coinciden en lo grande pero difieren en los detalles. La diferencia no es el problema — la incoherencia extrema frente al niño sí lo es.

P:¿Mi hijo/a explota las diferencias entre los adultos. ¿Qué hago?

R:Lo primero es no contradecir la decisión del otro adulto delante del niño. Si la decisión es errada, se habla en privado. Lo segundo es identificar los temas donde el niño usa la diferencia sistemáticamente — esos son los que necesitan acuerdo explícito.

P:¿El padrastro o madrastra puede poner límites?

R:Sí, gradualmente. La investigación sobre familias ensambladas muestra que la autoridad del adulto nuevo se construye sobre la base del vínculo, no al revés. En los primeros dos años, funciona mejor que el límite lo diga el progenitor biológico con el respaldo del adulto ensamblado.

P:¿Qué pasa cuando el niño tiene dos casas con reglas muy distintas?

R:El niño aprende a funcionar en cada sistema por separado — eso es adaptación normal. El problema es cuando las diferencias son tan extremas que contradicen los límites de seguridad básicos (sueño, alimentación, exposición a riesgos). Esos son los que necesitan acuerdo entre las casas.

P:¿Cuándo buscar ayuda profesional por diferencias de crianza?

R:Cuando las diferencias ya generan conflicto de pareja sostenido, cuando el niño usa la inconsistencia de forma sistemática y los adultos no pueden acordar, o cuando hay un adulto que aplica disciplina física y el otro no. Un psicólogo familiar puede facilitar el acuerdo de forma estructurada.

Lic. Julieta Dorgambide

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Lic. Julieta Dorgambide · Psicopedagoga y Directora Clínica de Educa Chubi

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Este artículo fue elaborado por Lic. Julieta Dorgambide, psicopedagoga.

Educa Chubi acompaña procesos de aprendizaje con evidencia científica y experiencia profesional. La información de esta guía busca orientar, no reemplazar una evaluación individual con tu psicólogo/a, terapeuta familiar o profesional de referencia.

Cada familia es única. Esto es un mapa, no una sentencia.

Referencias

  1. 1.Kazdin, A. E. (2008). *The Kazdin Method for Easy, Step-by-Step, Lasting Change in Kids' Behavior*. Houghton Mifflin Harcourt.
  2. 2.Baumrind, D. (1966). Effects of authoritative parental control on child behavior. *Child Development, 37*(4), 887–907.
  3. 3.Steinberg, L. (2014). *Age of Opportunity: Lessons from the New Science of Adolescence*. Houghton Mifflin Harcourt.
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