Te llaman de la escuela.
Tu hijo le pegó a la maestra.
La vergüenza es inmediata.
La reacción también.
Pero antes de llegar al colegio a remediar el daño,
hay preguntas que hacerse.
Que un niño golpee a una figura de autoridad adulta — docente, maestra, directora — es una conducta que requiere acción. No es algo que se ignora ni se minimiza.
Pero tampoco se trata solo de castigar y pedir disculpas. Hay que entender qué pasó antes.
¿Por qué un niño le pegaría a una maestra?
La agresión hacia adultos en un contexto escolar raramente aparece de la nada. Las razones más frecuentes según la edad:
- Desregulación emocional intensa: el niño no tiene recursos para manejar la emoción en ese momento.
- Frustración ante una demanda imposible para él: algo que se le pide que no puede hacer (cognitiva o emocionalmente).
- Respuesta aprendida: en casa se usa la fuerza física como regulador — el niño la replica.
- Contexto de base: TDAH no tratado, TEA, trauma o situación familiar de alta tensión.
- Historial de conflicto con ese docente: algo acumulado que escaló.
Ross Greene (2014) describe cómo la conducta agresiva explosiva casi siempre ocurre en el cruce entre demanda y habilidad. Cuando lo que se le pide al niño supera sus recursos disponibles en ese momento, la descarga física es el resultado.
Los niños no golpean porque quieren. Golpean porque no tienen otra herramienta en ese momento.
¿Qué hacer en las primeras 24 horas?
La respuesta inmediata determina mucho de lo que viene.
Ir a la escuela con actitud de entender, no solo de defender o castigar.
Hablar con el docente y el equipo directivo para entender qué pasó antes del episodio.
Hablar con tu hijo en un momento de calma — no en el auto de vuelta con la tensión encima.
Ser claro con el niño: 'Lo que hiciste causó daño. Eso no está bien. Y lo vamos a trabajar juntos.'
No prometer que 'no va a volver a pasar' — eso es una promesa que no podés garantizar si no entendés la causa.
La vergüenza es tuya.
La conducta es del niño.
Son dos cosas distintas.
Si mezclás las dos, no podés ayudarlo.
Sentí que todos me miraban como si yo fuera una mala madre. Me quería morir de vergüenza.
Esa vergüenza es comprensible. Y también puede llevar a respuestas que empeoran el problema: castigar muy fuerte para 'que vea que hay consecuencias', sin trabajar la causa real.
¿Qué tiene que pasar después con la escuela?
La escuela tiene derecho y obligación de proteger a sus docentes. Eso puede incluir suspensión temporaria, cambio de aula, o plan de intervención.
Lo que vos tenés que pedir:
- Reunión con el equipo de orientación o psicología escolar si existe.
- Plan concreto: qué va a hacer el aula cuando el niño escale, qué señales van a mirar.
- Comunicación continua — no esperar a que haya otro episodio.
- Si hay diagnóstico o sospecha de algo (TDAH, TEA, trauma), compartirlo para que el equipo tenga contexto.
Kazdin (2005) documenta que los programas de intervención para conducta agresiva infantil son significativamente más efectivos cuando incluyen coordinación entre familia y escuela. Solo uno de los dos contextos no alcanza.
La escuela y la familia tienen que estar del mismo lado. Si no, el niño queda en el medio — y todos pierden.
¿Cuándo buscar evaluación profesional?
Este tipo de conducta — agresión a adultos — es una señal que justifica evaluación. No diagnóstico apresurado. Evaluación.
Buscá evaluación con un psicólogo o psicopedagogo infantil si:
- El episodio no fue el primero
- La conducta ocurre también en casa con figuras de autoridad
- El niño no puede describir qué sintió antes de golpear
- Hay otras conductas asociadas: impulsividad alta, dificultad para esperar, explosiones frecuentes
- La escuela ya no sabe cómo manejarlo
- La familia ya no sabe cómo manejarlo
Lo más importante
Que tu hijo golpeó a la maestra no te define como padre o madre — pero sí requiere que actúes con claridad.
La consecuencia importa. La búsqueda de la causa importa más.
Y la coordinación entre familia y escuela es el factor que más predice que no vuelva a ocurrir.
“Castigar sin entender es el camino más rápido a que vuelva a pasar.”
Entender lo que le pasa es el primer paso para ayudarlo.
Preguntas frecuentes
P:¿Mi hijo puede ser expulsado por pegarle a la maestra?
R:Depende del reglamento del establecimiento y de si es un episodio aislado o un patrón. En muchos casos, el primer episodio se maneja con suspensión temporaria y plan de intervención. La expulsión suele aplicarse cuando hay un patrón sostenido sin respuesta efectiva de la familia.
P:¿Debo castigar a mi hijo en casa después de que le pegó a la maestra?
R:Sí, debe haber consecuencia. Pero la consecuencia tiene que ser lógica y conectada con la conducta — no descarga de tu vergüenza. 'No hay tablet esta semana y vamos a hablar todos los días sobre lo que pasó' es una consecuencia. Gritar durante una hora no lo es.
P:¿El niño tiene que pedirle disculpas a la maestra?
R:Sí, cuando sea genuino — no como performance forzada. Una disculpa compelida sin comprensión no repara nada. Lo que puede hacer primero es entender por qué pegó, qué sintió, qué podría haber hecho en cambio. La disculpa después de ese proceso tiene peso real.
P:¿Esto puede ser señal de TDAH o TEA?
R:Puede orientar hacia ello, especialmente si hay impulsividad alta o dificultad para regular emociones en múltiples contextos. Pero una conducta aislada no es diagnóstico. Si hay otras señales de TDAH o TEA presentes, vale mencionarlo al pediatra para evaluar.
P:¿Qué le digo a la maestra cuando la veo?
R:Sin exagerar el arrepentimiento ni minimizar. Algo como: 'Entiendo que lo que pasó fue inaceptable. Estamos tomando esto muy en serio en casa y queremos trabajar en conjunto con ustedes.' Eso abre la puerta a la colaboración — que es lo que más necesitás en este momento.

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Lic. Julieta Dorgambide · Psicopedagoga y Directora Clínica de Educa Chubi
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