La tarea es buscar información en internet.
Un niño lo hace en su cuarto, en diez minutos.
Otro niño va al cibercafé del barrio.
O no la hace.
Esa diferencia tiene nombre.
Y consecuencias.
El homework gap — literalmente, la brecha de las tareas — es el término que describe la desigualdad educativa creada cuando las tareas escolares asumen acceso a internet o dispositivos digitales que no todos los niños tienen en casa.
No es un problema de motivación ni de habilidades. Es un problema de infraestructura.
Te cuento cuán extendido está, qué impacto tiene y qué pueden hacer las familias y las escuelas.
¿Qué es el homework gap exactamente?
El homework gap ocurre cuando una tarea escolar requiere acceso a internet, dispositivo digital o software específico, y hay diferencias significativas en el acceso a esos recursos entre los alumnos de la misma clase.
El término fue popularizado en Estados Unidos por el Pew Research Center para describir cómo la digitalización de las tareas amplificaba desigualdades preexistentes. En América Latina, el fenómeno es más agudo por la mayor heterogeneidad de acceso a conectividad.
La UNESCO estimó en 2022 que el 43% de los niños en edad escolar en América Latina y el Caribe no tenían acceso confiable a internet en sus hogares, con variaciones enormes entre zonas urbanas y rurales.
Una tarea que asume internet en casa no es una tarea para todos. Para algunos es una barrera invisible pero real.
¿Qué impacto tiene el homework gap en el aprendizaje?
Los efectos son directos e indirectos.
Directo: el niño no puede completar la tarea asignada o la completa con menor calidad porque su acceso a recursos es limitado. Eso afecta su calificación y su aprendizaje del contenido.
Indirecto: el niño desarrolla una percepción de desventaja sostenida. La investigación de la UNESCO muestra que los niños que perciben que no tienen los recursos que sus compañeros tienen reportan menor motivación escolar y mayor desconexión con la institución educativa.
No es falta de ganas.
No es falta de inteligencia.
Es falta de acceso.
Y eso no es responsabilidad del niño.
Es una condición que los adultos — y las instituciones — tienen que tener en cuenta.
¿Qué pueden hacer las escuelas?
Las escuelas con mayor equidad digital tienen algunas prácticas en común:
- No asumir acceso universal en las tareas: ofrecer alternativas offline para cualquier tarea que requiera internet
- Abrir laboratorios de computación en horario extendido o fins de semana para alumnos sin acceso en casa
- Conocer qué recursos tienen realmente los alumnos antes de asignar tareas digitales
- Comunicarse con las familias para saber si hay barreras específicas
¿Qué pueden hacer las familias que enfrentan el homework gap?
Comunicar al docente si el niño no tiene acceso confiable en casa — no como queja sino como información que el docente necesita para ajustar
Conocer las opciones de conectividad gratuita o subsidiada en el municipio: muchos gobiernos locales tienen programas de wifi comunitario
Si hay smartphone pero no computadora, evaluar si el trabajo puede hacerse desde el teléfono o si hay una biblioteca pública cercana con acceso
No normalizar que el niño no hace las tareas digitales — explorar alternativas antes de resignarse
Lo más importante
El homework gap es una desigualdad educativa real que amplifica otras desigualdades preexistentes.
La responsabilidad no es solo del niño ni solo de la familia: las escuelas que asignan tareas que requieren internet sin verificar si todos los alumnos lo tienen están reproduciendo desventaja.
Visibilizarlo — nombrarlo, comunicarlo — es el primer paso para que algo cambie.
“El primer paso para reducir la brecha digital es dejar de asumir que no existe.”
Entender lo que le pasa es el primer paso para ayudarlo.
Preguntas frecuentes
P:¿Cuántos niños en América Latina no tienen internet en casa?
R:Según la UNESCO (2022), el 43% de los niños en edad escolar en América Latina y el Caribe no tenían acceso confiable a internet en sus hogares. El porcentaje es significativamente mayor en zonas rurales — puede llegar al 70-80% en áreas alejadas de centros urbanos.
P:¿Qué es el acceso 'confiable' a internet y por qué importa distinguirlo del acceso básico?
R:El acceso confiable implica conectividad estable, suficientemente rápida para cargar plataformas educativas, disponible en el hogar (no solo por datos móviles limitados). Muchas familias tienen 'acceso' a internet a través de datos móviles de prepago que se agotan rápidamente, lo que no es funcionalmente equivalente a una conexión de hogar.
P:¿El smartphone reemplaza la computadora para las tareas escolares?
R:Para muchas tareas, no. La escritura extensa, el manejo de documentos complejos, el trabajo en plataformas educativas diseñadas para computadora, y el acceso a ciertos recursos académicos son significativamente más difíciles desde un smartphone. El smartphone reduce la brecha pero no la elimina.
P:¿Las escuelas tienen obligación de asegurar que todos los alumnos puedan hacer las tareas?
R:En términos legales, los marcos educativos de la mayoría de países latinoamericanos establecen el principio de inclusión y no discriminación, que puede interpretarse como obligación de diseñar actividades accesibles. En la práctica, la implementación es heterogénea. La UNESCO recomienda explícitamente que las escuelas conozcan y consideren el acceso tecnológico de sus alumnos antes de asignar tareas digitales.
P:¿Qué programas de conectividad existen para familias de bajos ingresos en Argentina, México y España?
R:En Argentina: el programa Conectar Igualdad y los planes sociales de telecomunicaciones subsidiados por ENACOM. En México: programas municipales de wifi comunitario y el programa Internet para Todos. En España: el programa de bonos de conectividad para familias vulnerables del Gobierno. Los programas cambian con frecuencia — lo más actualizado suele estar en el portal del ministerio de educación de cada país.

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Lic. Julieta Dorgambide · Psicopedagoga y Directora Clínica de Educa Chubi
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