"Escribí un texto sobre el tema que vimos."
El alumno abre el cuaderno.
Mira la hoja en blanco.
Escribe el título.
La tacha.
La vuelve a escribir.
Y después no escribe nada más.
El bloqueo ante la escritura académica no es pereza ni desinterés. Es la respuesta natural a una tarea que nadie enseñó a hacer.
La escritura académica —textos informativos, argumentativos, reseñas, informes— sigue convenciones específicas que los adolescentes no aprenden por exposición espontánea. Se aprenden con instrucción explícita, modelos y práctica con andamiaje.
Graham y Hebert (2010) documentan que los estudiantes que reciben instrucción explícita en escritura mejoran no solo su producción escrita sino también su comprensión lectora. Enseñar a escribir académicamente es enseñar a pensar por escrito.
¿Por qué la escritura académica cuesta tanto en secundaria?
Porque implica varios procesos simultáneos que compiten por los mismos recursos cognitivos: planificar qué decir, organizar las ideas en una estructura, redactar con el vocabulario adecuado, revisar la coherencia y monitorear las convenciones formales.
Walter Kintsch (1998) describe la comprensión y la producción de texto como procesos que requieren construir representaciones mentales del contenido. Para un adolescente que no maneja aún las convenciones del texto académico, parte de la memoria de trabajo se gasta en eso —y queda menos para el contenido.
No es que el alumno no sabe qué pensar. Es que pensar y escribir académicamente al mismo tiempo es demasiado para quien recién empieza.
Hernández Zamora (2009) señala que muchos adolescentes en México y América Latina llegan a secundaria sin haber producido textos académicos reales en primaria —solo ejercicios de copiado o completado. El salto es enorme y nadie lo explicita.
¿Cuáles son los géneros académicos prioritarios en secundaria?
No todos se pueden enseñar al mismo tiempo ni con la misma profundidad. Una progresión razonable:
- 1.° año de secundaria: resumen, descripción técnica, texto informativo estructurado.
- 2.° año: paráfrasis, comparación, introducción al texto argumentativo.
- 3.° año: ensayo argumentativo simple, reseña crítica, informe con fuentes.
- 4.°-5.° año: ensayo argumentativo con citas, monografía básica, texto de opinión fundamentado.
La clave es que cada género nuevo se enseña explícitamente —no se presupone que el alumno sabe cómo es solo porque ya hizo otros.
¿Qué es el andamiaje y por qué es esencial?
Andamiaje es el soporte temporal que un docente ofrece para que el alumno pueda hacer algo que aún no puede hacer solo. En escritura académica, los andamios más efectivos son:
- Modelos anotados: textos de ejemplo con anotaciones que explican qué hace cada parte.
- Plantillas de estructura: un esquema del texto que el alumno completa antes de escribir.
- Escritura en etapas: lluvia de ideas → borrador → revisión → versión final. Cada etapa con criterios claros.
- Retroalimentación de proceso: comentarios en el borrador, antes del texto final.
- Escritura compartida: el docente escribe frente a la clase verbalizando sus decisiones.
Un alumno que recibe un modelo anotado antes de escribir
no está haciendo trampa.
Está usando exactamente el tipo de soporte
que cualquier escritor experimentado usa.
Los andamios no reemplazan el pensamiento. Lo hacen posible.
¿Cómo diseñar la primera actividad de escritura académica del año?
La primera actividad marca el tono. Si es demasiado exigente sin apoyo suficiente, consolida el bloqueo. Si está bien andamiada, construye confianza.
Elegir un tema que el alumno ya conoce —no uno completamente nuevo. El primer desafío es la escritura, no el contenido.
Mostrar un modelo del tipo de texto y leerlo juntos señalando su estructura.
Hacer una lluvia de ideas colectiva en el pizarrón antes de que cada alumno escriba individualmente.
Dar un esquema parcial que el alumno completa: introducción (qué voy a explicar), desarrollo (punto 1, punto 2), cierre (qué aprendimos).
Establecer un criterio de revisión simple: ¿hay una idea central clara? ¿Cada párrafo habla de una cosa?
Lo más importante
La escritura académica no aparece sola con la madurez.
Aparece cuando alguien la enseña explícitamente, con modelos, con andamios y con retroalimentación de proceso.
Ese alguien puede ser vos.
“Enseñar a escribir académicamente no es enseñar corrección. Es enseñar a organizar el pensamiento en un formato que otros puedan seguir.”
Entender cómo se construye un texto es el primer paso para producirlo con confianza.
Preguntas frecuentes
P:¿Desde qué año de secundaria se puede introducir el texto argumentativo?
R:En su forma más simple, desde 1.° año: "opinar y dar una razón" es el inicio del argumentar. El ensayo argumentativo con estructura compleja (tesis, argumentos, contraargumento, conclusión) se trabaja mejor desde 2.° o 3.° año, cuando los alumnos ya tienen práctica con textos informativos.
P:¿Cuántos borradores es razonable pedir?
R:Al menos dos: un borrador de trabajo y una versión revisada. Más borradores son útiles para textos largos o cuando se trabaja un género nuevo. Lo importante es que entre el borrador y la versión final haya retroalimentación real —no solo una nota al margen.
P:¿Cómo manejar el copiar-y-pegar de internet?
R:El copiado ocurre cuando la tarea no requiere producción propia genuina —cualquier respuesta de internet sirve. Si el texto debe incluir ejemplos de la vida propia, posición personal, o análisis de material discutido en clase, el copiado pierde utilidad. Diseñar la tarea es la primera medida.
P:¿Cómo evaluar la escritura académica de forma justa?
R:Con rúbricas que separen dimensiones: organización, coherencia, vocabulario, convenciones formales. No mezclar todo en una sola nota. Y siempre evaluar lo que se enseñó explícitamente —no criterios que nunca se trabajaron en clase.
P:¿Qué hago si mis alumnos dicen que odian escribir?
R:Lo más frecuente es que odian la experiencia previa de escribir sin apoyo y recibir críticas. Empezar con formatos cortos y bien andamiados, con retroalimentación positiva específica ('esta oración es clara porque...'), reconstruye la relación con la escritura. El rechazo generalmente no es a escribir: es a fracasar en público.

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Lic. Julieta Dorgambide · Psicopedagoga y Directora Clínica de Educa Chubi
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