En la mitad de la clase,
dos voces suben.
Una silla se mueve.
Hay empujón.
Todo el grupo mira.
Vos también.
Los próximos 30 segundos definen el resto de la tarde.
Una pelea entre dos alumnos en el aula es uno de los momentos más exigentes para el docente — porque requiere calma, velocidad de respuesta y capacidad de manejar varias situaciones simultáneas: los dos niños involucrados, el grupo que observa y la clase que necesita continuar.
Esta guía da un protocolo claro: qué hacer en cada momento, qué no hacer y cómo hacer el seguimiento.
Fase 1: Intervención inmediata (primeros 60 segundos)
Separar físicamente si hay contacto — con calma, sin dramatismo. «Paren acá» con voz firme y baja.
Posicionarse entre los dos — no agarrar, solo presencia física que interrumpe.
Dirigir al grupo — «El resto sigue con la actividad, yo ya vuelvo.» Una consigna autónoma concreta.
No pedir explicaciones en caliente — ni al grupo ni a los involucrados. En ese momento, el cortisol está alto y la capacidad de relato racional es mínima.
Dar un espacio físico a cada uno — si es posible, que cada uno esté en un lugar diferente del aula hasta que bajen la activación.
El objetivo en el primer minuto no es entender qué pasó. Es que pase. La comprensión viene después.
Fase 2: Cuando el grupo se calma (5-10 minutos después)
Ross Greene (2014) propone que los conflictos se trabajan en frío — no en caliente. Cuando la activación emocional bajó, hay más capacidad de escuchar y de procesar.
Hablar con cada niño por separado primero — escuchar la versión de cada uno sin el otro presente.
Preguntas abiertas, no acusatorias — «¿Qué pasó antes de que empezara esto?» No: «¿Por qué lo atacaste?»
No declarar quién tiene razón inmediatamente — en la mayoría de los conflictos de aula, los dos contribuyeron.
Proponer una conversación de los dos juntos — cuando estén listos, no forzada.
La UNICEF (2021) señala que las habilidades de resolución de conflictos — escuchar al otro, identificar el problema, proponer soluciones — son competencias socioemocionales que se aprenden. Esta situación es una oportunidad, no solo un problema.
Fase 3: Seguimiento y comunicación con familias
Si el conflicto fue físico (empujones, golpes), la comunicación con las familias de ambos niños es obligatoria — ese mismo día, si es posible.
El mensaje a las familias:
- Describir lo que ocurrió sin dramatizar ni minimizar
- Explicar cómo se manejó en el momento
- Nombrar los pasos siguientes: conversación entre los niños, seguimiento
Una pelea en el aula no es un fracaso del docente.
Es una señal de que hay algo que ese grupo necesita trabajar.
Cómo se maneja ese momento
enseña más sobre convivencia
que cualquier clase de valores.
¿Qué evitar en una pelea entre alumnos?
- Gritar — amplifica la intensidad emocional en el grupo
- Tomar partido públicamente — aunque uno tenga más razón, el análisis grupal escalará el conflicto
- Castigar a los dos sin escuchar — puede ser injusto y genera resentimiento
- Ignorar lo que pasó — «bueno, sigamos» sin ningún procesamiento deja el conflicto sin resolver
- Pedir disculpas forzadas en caliente — las disculpas sin comprensión real no construyen nada
Hattie (2009) señala que el clima del aula — la sensación de que hay justicia y que los conflictos se manejan bien — es uno de los factores más consistentes de bienestar y rendimiento.
Lo más importante
Una pelea en clase tiene tres momentos: el inmediato (separa y calma), el posterior (escucha y procesa) y el seguimiento (familias y grupo).
La forma en que el docente maneja un conflicto dice más sobre el aula que cualquier discurso sobre convivencia.
Hacerlo bien en caliente es lo más difícil — y lo más importante.
“El aula donde los conflictos se manejan con justicia y sin drama es el aula donde los niños aprenden a convivir.”
Entender lo que le pasa es el primer paso para ayudarla.
Preguntas frecuentes
P:¿Debo llevar a los niños a dirección?
R:Depende del protocolo institucional y de la gravedad del conflicto. Un intercambio verbal con empujón puede manejarse en aula. Golpes con intención o con lesión requieren intervención de dirección.
P:¿Cómo manejar al resto del grupo que quiere hablar del incidente?
R:Brevemente y sin hacer de ello el foco del día: «Sí, hubo un momento difícil. Lo estamos resolviendo. Ahora seguimos.» Después, si el grupo tiene disposición, se puede hacer un círculo de diálogo más formal.
P:¿Qué hago si las familias se enfrentan entre sí?
R:No mediar entre las familias sin el apoyo de dirección. Derivar el conflicto entre familias a la conducción escolar — ese no es el rol del docente de grado.
P:¿Es normal que niños de primaria se peleen físicamente?
R:El conflicto físico ocasional es parte del desarrollo en los primeros años de primaria. Conflictos físicos frecuentes o de alta intensidad en cualquier edad merecen atención y derivación al equipo de orientación.
P:¿Cómo usar el conflicto como oportunidad de aprendizaje?
R:Cuando el momento caliente pasó, se puede volver al episodio con el grupo: «¿Qué podría haber hecho cada uno diferente? ¿Qué otras formas hay de resolver eso?» Es una de las mejores clases de convivencia que existe.

¿Necesitás ayuda personalizada?
Lic. Julieta Dorgambide · Psicopedagoga y Directora Clínica de Educa Chubi
Ver servicios