Es una mañana normal.
De repente, un alumno cae al suelo.
Se sacude. No responde.
¿Qué hacés?
Si sabés la respuesta, podés ayudarlo.
Si no sabés, podés asustarte y empeorar la situación.
Esta guía existe para que sepas.
La epilepsia es la condición neurológica crónica más frecuente en la infancia — la OMS (2022) estima que afecta a 50 millones de personas en el mundo, de las cuales cerca del 25% son menores de 18 años. La probabilidad de que un docente tenga un alumno con epilepsia en el aula a lo largo de su carrera es alta.
Lo que hace la diferencia en una crisis no es el conocimiento médico profundo — es saber exactamente qué hacer (y qué no hacer) en los primeros minutos.
¿Qué tipos de crisis epilépticas puede haber en el aula?
No todas las crisis epilépticas son iguales. Las más frecuentes en contexto escolar son:
- Crisis tónico-clónicas (grand mal): la más conocida y visible. El niño pierde conciencia, puede caer, tiene movimientos rítmicos de todo el cuerpo, puede morderse la lengua, puede perder el control de esfínteres. Dura 1-3 minutos. Es impresionante pero raramente peligrosa si se actúa correctamente.
- Crisis de ausencia: el niño se 'desconecta' por 5-30 segundos — ojos fijos, no responde, parpadea o hace movimientos pequeños repetitivos. Se recupera solo sin confusión. Fácilmente confundida con distracción.
- Crisis focales: afectan a una parte del cuerpo o a un área del cerebro. Pueden incluir sensaciones extrañas, movimientos de una mano o un lado de la cara, confusión transitoria.
Una crisis de ausencia se parece tanto a la distracción que muchos niños con epilepsia pasan años sin diagnóstico. El docente que la identifica puede ser el primero en detectarla.
¿Qué hacer durante una crisis tónico-clónica?
Mantener la calma: tu respuesta tranquila regula al resto del grupo.
Proteger al niño de golpes: retirar objetos cercanos, poner algo suave bajo la cabeza (ropa, mochila), no moverlo a menos que esté en peligro inmediato.
Colocarlo de costado si es posible: para evitar aspiración de saliva o vómito.
Controlar el tiempo: la duración de la crisis importa. Si dura más de 5 minutos, llamar al servicio de emergencias (112 ES / 911 MX / 107 o 911 AR).
No introducir nada en la boca: es un mito que hay que poner algo para evitar que se muerda la lengua — es peligroso y no tiene base en evidencia.
No sujetar los movimientos: no contener las convulsiones con fuerza.
Cuando termina la crisis: hablar al niño con calma, orientarlo ('estás en el aula, estás bien'), dejarlo descansar.
Notificar a la familia: siempre, aunque el niño ya esté bien.
Llamar al servicio de emergencias si: la crisis dura más de 5 minutos, hay una segunda crisis sin recuperación entre ellas, el niño tiene dificultad para respirar después de la crisis, o es la primera crisis conocida.
¿Qué NO hacer durante una crisis epiléptica?
- No meter nada en la boca: ni cuchara, ni dedo, ni billetera. Genera más lesiones de las que previene.
- No sujetar al niño con fuerza: los movimientos son involuntarios — sujetarlos puede fracturar huesos.
- No dar agua ni medicamentos por la boca durante la crisis: el niño no puede tragar de forma segura.
- No dejar al niño solo: siempre quedarse cerca hasta que esté completamente recuperado.
- No hacer un escándalo frente al grupo: la reacción del docente moldea la del grupo entero.
Una crisis epiléptica en el aula es aterradora para quien la ve.
Para el niño con epilepsia, es su vida.
El docente que la maneja con calma le da al niño lo más valioso que puede darle: normalidad.
¿Cómo hablar con el grupo clase después de una crisis?
Después de la crisis, los compañeros estaban muy asustados y hacían preguntas. No supe qué decir.
Con el permiso de la familia del niño con epilepsia, una conversación breve y honesta con el grupo reduce el estigma y prepara a los compañeros:
'Nuestro compañero tuvo una crisis. Eso es algo que le pasa a algunas personas — su cerebro tiene un momento en que las señales eléctricas se desorganizan. No es contagioso, no es peligroso para ustedes, y él está bien. Lo más importante que podemos hacer es tratarlo exactamente igual que siempre.'
La UNESCO (2022) señala que la educación en la diversidad — incluyendo las diferencias neurológicas — es parte integral de la educación inclusiva de calidad. La conversación posterior a una crisis es una oportunidad educativa real.
¿Qué adaptaciones escolares necesita un alumno con epilepsia?
- Acceso al plan de actuación individualizado (PAI): el docente debe tener copia del protocolo específico del niño — cada epilepsia es distinta.
- Evitar factores desencadenantes conocidos: falta de sueño, pantallas intermitentes, estrés — coordinar con la familia cuáles son los específicos de ese niño.
- Adaptaciones en evaluación: si el niño tuvo una crisis o estuvo con medicación reciente que afecta la concentración, tener protocolo de evaluación diferida.
- No excluir de actividades: la exclusión de deportes, actividades artísticas o recreativas sin indicación médica específica no es adecuada.
- Supervisión cercana en actividades acuáticas o en altura: la natación y las actividades en altura sí requieren supervisión adicional.
Lo más importante
Durante una crisis tónico-clónica: proteger de golpes, poner de costado, no meter nada en la boca, controlar el tiempo. Si dura más de 5 minutos, llamar a emergencias.
Cada alumno con epilepsia debe tener un Plan de Actuación Individual — ese es el documento de referencia principal, no este artículo.
La respuesta tranquila del docente durante y después de la crisis es el factor más protector para el bienestar del alumno en el aula.
“El docente que sabe qué hacer durante una crisis epiléptica no salva vidas en los dramas extremos. Las salva en los 3 minutos ordinarios de un martes cualquiera.”
Entender lo que le pasa es el primer paso para ayudarlo.
Preguntas frecuentes
P:¿Cuánto dura una crisis epiléptica normal?
R:La mayoría de las crisis tónico-clónicas duran entre 1 y 3 minutos. Las crisis de ausencia duran 5-30 segundos. Si una crisis dura más de 5 minutos sin resolución, es una emergencia que requiere atención médica inmediata.
P:¿Es verdad que hay que poner algo en la boca para que no se muerda la lengua?
R:No. Es un mito peligroso. Meter objetos en la boca durante una crisis puede causar lesiones dentales, de la mandíbula, o en la mano de quien lo intenta. Las mordeduras de lengua, aunque dolorosas, raramente son graves. No se debe introducir nada en la boca de un niño durante una crisis.
P:¿Cómo sé si lo que vi fue una crisis epiléptica o algo diferente?
R:La incertidumbre es válida — algunas crisis son difíciles de identificar. Lo que define una crisis epiléptica es la alteración de conciencia o la actividad motora involuntaria con un inicio y fin definido. Ante cualquier episodio que genere duda, notificar a la familia y documentar lo observado con detalle.
P:¿Puede un niño con epilepsia hacer educación física?
R:En general sí, con algunas precauciones específicas según el tipo de epilepsia y el control de la misma. Las actividades acuáticas y en altura requieren supervisión adicional. El Plan de Actuación Individual del niño especificará las restricciones, si las hay.
P:¿Debo avisar a los otros padres si hubo una crisis en el aula?
R:No de forma obligatoria, y siempre con el consentimiento de la familia del niño con epilepsia. La información médica del alumno es confidencial. Lo que sí es adecuado es informar brevemente a los padres que hubo una situación de salud en el aula que fue manejada, sin identificar al niño involucrado.

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Lic. Julieta Dorgambide · Psicopedagoga y Directora Clínica de Educa Chubi
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