Le cuesta abrochar los botones.
Escribe lento y con mucha presión en el lápiz.
Tropezó más que otros niños aprendiendo a andar en bici.
Y también tiene dislexia.
No es coincidencia.
Pero tampoco es automático.
La dislexia es una dificultad específica del aprendizaje en lectura y escritura. Pero algunos niños con dislexia también presentan dificultades motrices — con la escritura manual, la coordinación fina, el equilibrio.
Eso no significa que todo niño con dislexia tenga problemas motores. Pero cuando aparecen juntos, vale la pena entender qué está pasando — porque la intervención es diferente.
¿Qué relación hay entre dislexia y coordinación?
La dislexia y las dificultades de coordinación motora no tienen la misma causa, pero comparten algo: ambas pueden estar relacionadas con el procesamiento cerebeloso y la automatización de secuencias.
Nicolson & Fawcett (1990) propusieron la hipótesis cerebelosa de la dislexia: que parte de las dificultades lectoras podrían estar relacionadas con deficiencias en la automatización, función que depende del cerebelo. El mismo sistema que automatiza secuencias motrices también automatiza secuencias fonológicas.
Esta hipótesis es debatida — no es la explicación principal de la dislexia, pero explica por qué algunos niños con dislexia también muestran dificultades en tareas motrices que requieren automatización, como escribir a mano o hacer movimientos rítmicos.
Automatizar una secuencia — ya sea de letras o de movimientos — requiere el mismo tipo de procesamiento cerebral.
¿Qué es la dispraxia y cómo se diferencia de la dislexia?
La dispraxia (también llamada Trastorno del Desarrollo de la Coordinación o TDC) es una dificultad específica en la planificación y ejecución de movimientos — no por causa muscular ni neurológica mayor.
Un niño con dispraxia puede tener dificultades en:
- Escritura manual (presión excesiva, letras irregulares, lentitud)
- Actividades de motricidad fina (abotonarse, usar tijeras, manejar cubiertos)
- Coordinación gruesa (deporte, equilibrio, saltar)
- Organización espacial (perderse en edificios, tropezarse)
Algunos niños tienen dislexia sin dispraxia. Otros tienen dispraxia sin dislexia. Y hay un subgrupo con ambas — lo que se llama doble diagnóstico.
El niño que escribe 'feo' no lo hace porque no le importa.
El que tarda diez minutos en abrocharse no es lento.
Tiene un sistema de planificación motriz que trabaja diferente.
Y merece la misma comprensión que el niño al que le cuesta leer.
¿Cuándo evaluar coordinación motora en un niño con dislexia?
Considerá una evaluación motriz si tu hijo con dislexia también muestra:
- Escritura manual muy lenta, irregular o con mucha presión
- Dificultad persistente con motricidad fina (abotonarse, atar cordones) más allá de la edad esperada
- Torpeza física frecuente: se cae, tropieza, choca con cosas
- Dificultad para aprender deportes que requieren coordinación
- Se cansa mucho al escribir (no solo lentitud, sino fatiga física en la mano)
- Evita actividades de motricidad fina o escritura más allá de lo esperable con la dislexia
Si reconocés 3 o más, mencionalo en la próxima consulta con la psicopedagoga o con el pediatra.
¿Qué hace la diferencia en el tratamiento?
Si hay dislexia sola: el tratamiento psicopedagógico con enfoque fonológico es el camino.
Si hay dislexia + dificultades motrices: puede requerirse también terapia ocupacional, que trabaja la planificación motriz, el tono muscular y la coordinación fina — incluyendo la escritura.
No se trata de hacer más terapias por hacer. Se trata de intervenir en lo que realmente está fallando.
Lo más importante
No todos los niños con dislexia tienen dificultades motrices. Pero hay un subgrupo donde ambas coexisten.
Identificarlo permite hacer la intervención correcta — y evitar que la escritura manual sea evaluada como dislexia, o que la dislexia sea atribuida a problemas motores.
Una evaluación completa diferencia ambas y diseña el plan de trabajo según el perfil real.
“La escritura lenta puede ser dislexia, puede ser coordinación, o puede ser las dos. No se sabe sin evaluar.”
Entender lo que le pasa es el primer paso para ayudarlo.
Preguntas frecuentes
P:¿La dislexia causa problemas de coordinación motora?
R:No directamente. La dislexia tiene base fonológica — afecta la decodificación lectora. Pero comparte algunos mecanismos de automatización con las dificultades motrices, por lo que pueden coexistir. Cuando aparecen juntas, suelen requerir intervención en ambos frentes.
P:¿Qué es la dispraxia y cómo sé si mi hijo la tiene?
R:La dispraxia o Trastorno del Desarrollo de la Coordinación es una dificultad específica en la planificación y ejecución de movimientos. Se diagnostica cuando la coordinación es notablemente inferior a lo esperado para la edad y eso interfiere con la vida cotidiana. La evalúa un terapeuta ocupacional o neuropsicólogo, a veces junto con la psicopedagoga.
P:¿Si mi hijo con dislexia escribe muy mal a mano, eso es parte de la dislexia?
R:Puede ser parte de la dislexia (escritura lenta por dificultad fonológica), puede ser una comorbilidad motriz, o puede ser las dos. La escritura fea o lenta no siempre indica problema motor — si mejora cuando hay tiempo sin presión, probablemente sea carga cognitiva de la dislexia. Si la letra es físicamente irregular, la mano se cansa o hay problemas con el agarre del lápiz, vale la pena evaluar la dimensión motriz.
P:¿Se puede usar teclado en lugar de escritura manual si hay dislexia y problemas motrices?
R:Sí, y está recomendado. El teclado desacopla la dificultad de motricidad fina de la dificultad lectora — el niño puede concentrarse en el contenido sin que la escritura manual sea una barrera adicional. Muchos sistemas educativos permiten esto con diagnóstico de TDC o dislexia documentado.
P:¿La terapia ocupacional ayuda con la dislexia?
R:Ayuda con la dimensión motriz cuando hay dificultades de coordinación coexistentes — escritura manual, fatiga física al escribir, motricidad fina. No trata directamente la dislexia (eso es trabajo psicopedagógico con enfoque fonológico), pero puede remover una barrera importante cuando las dos dificultades se superponen.

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Lic. Julieta Dorgambide · Psicopedagoga y Directora Clínica de Educa Chubi
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