Cortázar para niños: cómo introducir a un autor difícil sin arruinar la magia

Lic. Julieta Dorgambide

Directora Clínica · Educa Chubi

4 min de lectura

«Cortázar es para grandes», dicen algunos docentes.

Y después se preguntan por qué los chicos no leen.

Cortázar escribió cuentos de gatos que hablan.

De instrucciones para subir una escalera.

De un hombre que vomita conejitos.

¿Eso no suena exactamente como literatura para niños?

El problema con Julio Cortázar en el aula no es el autor. Es la secuencia de presentación.

Cuando se lo introduce por «Casa tomada» en primer año del secundario, como texto de análisis sintáctico, la magia se destruye antes de empezar.

Pero cuando se empieza por los textos lúdicos de *Cronopios y Famas*, o por las instrucciones absurdas, algo diferente ocurre: los chicos se ríen. Preguntan. Y piden más.

En esta guía te cuento cómo hacerlo.

¿Por qué Cortázar funciona con niños?

Gianni Rodari, en *Gramática de la fantasía* (1973), plantea que la literatura infantil potente trabaja con la lógica de lo absurdo: reglas que se rompen, mundos que tienen sentido propio, lo cotidiano convertido en extraño.

Cortázar es exactamente eso. Sus textos más accesibles no requieren análisis literario: requieren disposición al juego.

Cronopios y Famas (1962) es un libro de seres imaginarios con nombre inventado, emociones reconocibles y humor absurdo. Un niño de 8 años lo entiende antes que un adulto que lo analiza.

Lo que Cortázar le pide al lector no es cultura. Es disponibilidad para el asombro.

¿Qué textos usar según la edad?

Esta es la secuencia que funciona en consulta y en aula:

  • 6-8 años: «Instrucciones para llorar», «Instrucciones para subir una escalera» — la lógica absurda es inmediatamente graciosa. No necesita explicación.
  • 9-11 años: «Los cronopios y las famas» — personajes que representan actitudes ante la vida. Ideal para trabajar caracterización y punto de vista.
  • 12-13 años: «Casa tomada», «No se culpe a nadie» — ahí sí aparece lo siniestro, la tensión, la ambigüedad.

El error frecuente es hacer el recorrido inverso: empezar por los textos más oscuros y terminar sin lectores.

No hay niños que no sean capaces de leer a Cortázar.

Hay docentes que eligieron el texto equivocado en el momento equivocado.

Eso tiene solución.

¿Cómo armar la primera clase con Cortázar?

La entrada tiene que ser oral y lúdica. No «hoy vamos a leer a Cortázar»: eso activa el modo análisis.

Empezá leyendo en voz alta «Instrucciones para llorar» sin decir el título ni el autor. Solo leer.

Preguntá: «¿Qué les pareció? ¿Les dio risa? ¿Confusión? ¿Ambas cosas?»

Recién ahí presentás al autor: Julio Cortázar, argentino, uno de los escritores más importantes del siglo XX.

Mostrá la foto. Contá que fue pianista, que vivió en París, que amaba los gatos.

Invitá a escribir sus propias «instrucciones absurdas» para algo cotidiano.

Bruno Bettelheim, en *Psicoanálisis de los cuentos de hadas* (1976), sostiene que la literatura impacta cuando genera identificación emocional antes que análisis intelectual. La estrategia oral-lúdica activa esa puerta.

El primer contacto literario tiene que dejar un sabor, no una definición.

¿Qué evitar al presentar a Cortázar?

Estas son las estrategias que destruyen la experiencia, documentadas en supervisiones docentes:

  • Empezar por *Rayuela* o «El perseguidor» antes de los 14 años
  • Pedir análisis de recursos retóricos en el primer texto
  • Leer en silencio individual en el primer contacto
  • Hacer preguntas de comprensión lectora tipo múltiple choice
  • Explicar el contexto histórico antes de leer el texto

«Mi hija en tercer año tuvo que analizar Casa tomada y dijo que Cortázar era aburrido. Yo no podía creerlo.»

Graciela Montes, en *La frontera indómita* (1999), advierte sobre el riesgo de la escolarización de la literatura: cuando el texto se convierte en objeto de estudio antes que en experiencia, pierde su poder de convocatoria.

¿Qué conexiones curriculares tiene Cortázar con la lectoescritura?

Las «instrucciones» cortazarianas son un dispositivo ideal para trabajar escritura de textos instructivos con humor: estructurar pasos, usar verbos imperativos, mantener coherencia en una lógica absurda.

Los cronopios y famas permiten trabajar caracterización de personajes, perspectiva narrativa y registro informal vs. literario sin que el alumno sienta que está haciendo gramática.

Emilia Ferreiro (2001) documenta que los niños construyen comprensión lectora cuando el texto les genera hipótesis propias. El absurdo de Cortázar es hipótesis pura: ¿qué es un cronopio? ¿por qué se pone triste?

Cortázar enseña más gramática jugando que muchas fotocopias explicándola.

Lo más importante

Cortázar no es difícil para los niños. Es difícil cuando se lo presenta mal.

La puerta de entrada es el juego, el absurdo, la risa.

Una vez adentro, el lector ya es de Cortázar para siempre.

El mejor momento para presentar a Cortázar es cuando el texto puede generar risa antes de generar análisis.

Entender lo que le pasa es el primer paso para ayudarlo.

Preguntas frecuentes

P:¿Desde qué edad se puede leer Cortázar con niños?

R:Desde los 6-7 años, con textos como las «Instrucciones» de Cronopios y Famas. El criterio no es la edad cronológica sino la exposición al texto correcto: absurdo, oral y lúdico. Los textos de terror o ambigüedad se reservan para el secundario.

P:¿Cuál es el primer texto de Cortázar para usar en clase?

R:«Instrucciones para llorar» o «Instrucciones para subir una escalera», ambos de Cronopios y Famas (1962). Son brevísimos, tienen humor absurdo inmediato, y no requieren contexto previo. Funcionan tanto leídos en voz alta como en lectura compartida.

P:¿Cómo trabajo Cortázar sin que sea solo análisis literario?

R:Usando el texto como disparador de producción. Después de leer las instrucciones absurdas, los alumnos escriben las propias: «Instrucciones para aburrirse en clase», «Instrucciones para pelearse con un hermano». La escritura creativa ancla la lectura.

P:¿Cortázar sirve para trabajar comprensión lectora?

R:Sí, especialmente comprensión inferencial. Los textos de cronopios exigen que el lector infiera quiénes son los personajes, qué actitud representan, y por qué su lógica tiene sentido dentro del universo del cuento. Es comprensión sin preguntas de múltiple choice.

P:¿Qué pasa si a los chicos no les gusta Cortázar?

R:Revisá el texto elegido y la forma de presentación. Si se empezó por un texto oscuro o se pidió análisis en el primer contacto, el rechazo es esperable. Volvé a empezar por las instrucciones, con lectura en voz alta, sin consigna de análisis. La mayoría cambia de posición.

Lic. Julieta Dorgambide

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Lic. Julieta Dorgambide · Psicopedagoga y Directora Clínica de Educa Chubi

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Este artículo fue elaborado por Lic. Julieta Dorgambide, psicopedagoga.

Educa Chubi acompaña procesos de aprendizaje con evidencia científica y experiencia profesional. La información de esta guía busca orientar, no reemplazar el criterio del docente ni la evaluación individualizada del alumno.

Cada grupo es único. Esto es un mapa, no una receta.

Referencias

  1. 1.Rodari, G. (1973). *Gramática de la fantasía: introducción al arte de inventar historias*. Einaudi.
  2. 2.Bettelheim, B. (1976). *Psicoanálisis de los cuentos de hadas*. Crítica.
  3. 3.Montes, G. (1999). *La frontera indómita: en torno a la construcción y defensa del espacio poético*. Fondo de Cultura Económica.
  4. 4.Ferreiro, E. (2001). *Pasado y presente de los verbos leer y escribir*. Fondo de Cultura Económica.
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