La maestra de tercer grado escribió en el cuaderno de comunicaciones:
"María se distrae mucho. No termina los trabajos de clase."
La mamá lo leyó tres veces.
Y pensó: yo también fui así.
Pero nadie le dijo nada a ella cuando era chica.
Lo que sigue es un caso modificado para proteger la identidad. El patrón es real — lo vi en consulta, con variaciones, muchas veces.
María tenía 8 años cuando llegó al gabinete escolar. Escuela pública, zona sur del Gran Buenos Aires. Tercero de primaria.
No era un caso llamativo. Era, exactamente, el tipo de caso que se pierde.
La escena inicial: lo que nadie estaba mirando
María sacaba siete y ocho. No reprobaba.
En el aula era tranquila. No molestaba. La maestra la describía como "buena alumna pero muy en la suya".
Lo que nadie veía: las tareas en casa duraban dos horas. Lloraba sobre la hoja. Decía "no puedo" antes de empezar.
La mamá pensaba que era ansiedad. O que la escuela le exigía demasiado. O que ella no sabía cómo ayudarla.
Cuando el problema no hace ruido en el aula, nadie lo busca. Pero el costo lo paga el niño en casa — y en silencio.
Fue la psicóloga del CIC del barrio quien sugirió, casi de paso, que pidieran una evaluación psicopedagógica en la escuela.
¿Qué encontramos en la evaluación?
La evaluación psicopedagógica escolar tomó cuatro semanas. Se hicieron entrevistas con la mamá, observación en el aula, y pruebas de funciones ejecutivas y atención.
El perfil de María mostraba:
- Atención sostenida por debajo de lo esperado para su edad en tareas de lápiz y papel
- Memoria de trabajo con rendimiento desparejo (buena en verbal, baja en visual-espacial)
- Funciones ejecutivas de organización y planificación notablemente por debajo del grupo de pares
- Autoestima escolar baja — creía que era menos inteligente que sus compañeras
Las notas razonables no eran evidencia de que estuviera bien. Eran evidencia de que estaba compensando con un esfuerzo invisible.
No era vaga.
No era "despistada de carácter".
Tenía una dificultad neurobiológica real.
Y nadie se la había explicado todavía.
¿Cómo se articuló la ruta diagnóstica en una escuela pública?
Acá viene lo que muchos padres no saben: en Argentina, las escuelas públicas pueden iniciar el proceso de evaluación a través del gabinete psicopedagógico o equipo de orientación escolar (EOE).
No necesitás ir al privado si no podés. El sistema existe. El problema es que está saturado.
Derivación formal de la maestra al EOE — tardó tres semanas en activarse
Entrevista inicial con la mamá (se hizo en el horario de salida, sin turno previo)
Evaluación psicopedagógica en cuatro sesiones
Reunión con la familia para devolución de resultados
Informe escrito que se adjuntó a la carpeta escolar
Derivación al neuropediatra del hospital público de referencia para diagnóstico formal
El proceso total llevó cuatro meses. No es ideal. Pero funcionó.
El neuropediatra confirmó el diagnóstico de TDAH, presentación inatenta (DSM-5-TR 314.00). No se indicó medicación en primera instancia.
¿Qué adaptaciones se implementaron en el aula?
El EOE elaboró un plan de adecuaciones en acuerdo con la maestra. Nada extraordinario — cambios de bajo costo y alto impacto:
- Ubicación de María en el primer banco, fila central (cerca de la maestra, lejos de ventana)
- Instrucciones escritas en el pizarrón además de verbales
- Reducción de cantidad de ejercicios por hoja (mismo nivel, menos ítems simultáneos)
- Tiempo extendido para evaluaciones escritas
- Agenda supervisada — la maestra revisaba que María la hubiera completado antes de salir
La mamá recibió tres pautas concretas para las tardes en casa: ambiente sin pantallas durante la tarea, bloques de 20 minutos con pausa, y checklist visual de materiales.
¿Qué pasó con María a los seis meses?
"La primera vez que terminó la tarea en 40 minutos, me puse a llorar. No de alivio. De culpa. Pensé: ¿cuánto tiempo perdimos?"
No perdieron tiempo. Encontraron el camino.
A los seis meses del plan de adecuaciones, María:
- Completaba las tareas en la mitad del tiempo anterior
- Ya no lloraba antes de empezar
- Había dicho, por primera vez en meses, que le gustaba ir al colegio
- Sus notas subieron un punto y medio en promedio
Según Barkley (2015), las intervenciones multimodales tempranas — combinando adecuaciones escolares, psicoeducación familiar y seguimiento — tienen mejor pronóstico a largo plazo que la medicación sola.
El diagnóstico no cerró ninguna puerta. Le explicó a María — y a su mamá — por qué la puerta se sentía tan pesada.
¿Qué aprender de este caso?
Tres cosas que este caso confirma:
- El TDAH inatento se oculta detrás de buenas notas. Si el niño o la niña no interrumpe, el sistema no busca.
- El sistema público tiene recursos. Saturados, pero existen. Hay que pedirlos por escrito.
- Las adecuaciones de bajo costo funcionan. No hace falta tecnología cara ni terapias privadas para empezar.
Hinshaw et al. (2022) documentaron que el diagnóstico tardío en niñas está asociado a mayor prevalencia de ansiedad y baja autoestima acumulada. María tenía 8 años. Llegó a tiempo.
Lo más importante
María no era un caso difícil. Era un caso invisible.
Cuando alguien lo vio, todo cambió.
El sistema no es perfecto. Pero está. Y vale la pena pelearlo.
“Un diagnóstico a tiempo no etiqueta. Explica. Y cuando una niña entiende qué le pasa, empieza a creer que puede.”
Entender lo que le pasa es el primer paso para ayudarla.
Preguntas frecuentes
P:¿Puedo pedir una evaluación psicopedagógica en la escuela pública sin pagar?
R:Sí. En Argentina, las escuelas públicas cuentan con Equipos de Orientación Escolar (EOE) que pueden realizar evaluaciones psicopedagógicas sin costo. Pedilo por escrito a la dirección — la nota escrita acelera el proceso.
P:¿A qué hospital público puedo llevar a mi hijo para diagnóstico de TDAH en Buenos Aires?
R:Los hospitales pediátricos de referencia con consultorio de neuropediatría incluyen el Hospital Garrahan, el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y el Hospital Elizalde. Los tiempos de espera varían, pero el acceso es gratuito. El informe del EOE escolar acelera la derivación.
P:¿El TDAH inatento en niñas siempre tiene notas bajas?
R:No. Esta es la trampa más frecuente. Muchas niñas con TDAH inatento compensan con esfuerzo enorme y mantienen notas razonables. El costo real es el tiempo, la energía y la autoestima que pierden en el proceso. Las notas no descartan TDAH.
P:¿Qué son las adecuaciones curriculares y tengo derecho a pedirlas?
R:Son ajustes en la forma de enseñar o evaluar — no en los contenidos — que permiten al alumno acceder al aprendizaje en igualdad de condiciones. En Argentina están amparadas por la Resolución CFE N.º 311/16. Podés pedirlas al EOE o a la dirección del colegio.
P:¿Es normal sentir culpa cuando llega el diagnóstico tarde?
R:Completamente normal, y muy frecuente. La culpa aparece porque el sistema tampoco estaba mirando — no solo los padres. Lo que hacés a partir del diagnóstico importa mucho más que cuándo llegó. La psicoeducación familiar es parte del tratamiento.

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Lic. Julieta Dorgambide · Psicopedagoga y Directora Clínica de Educa Chubi
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