No puede ponerse la remera con cuello.
Las etiquetas lo desesperan.
La arena de la plaza es intolerable.
La plasticina, también.
No es capricho.
Es su sistema nervioso procesando diferente.
La sensibilidad sensorial — y especialmente la aversión a ciertas texturas — es una de las manifestaciones más frecuentes en niños del espectro autista, aunque también puede aparecer en niños sin diagnóstico.
Jean Ayres (1972), terapeuta ocupacional y pionera del concepto de integración sensorial, describió cómo el cerebro de algunos niños procesa la información táctil de forma diferente — amplificándola, distorsionándola o generando respuestas de evitación intensas.
¿Qué es la sensibilidad táctil?
El sistema táctil es uno de los sistemas sensoriales más complejos. Detecta textura, presión, temperatura, dolor y movimiento sobre la piel.
En algunos niños, este sistema tiene un umbral bajo: lo que para otro niño es información neutral, para él es intenso o incluso doloroso.
El DSM-5-TR reconoce desde su quinta edición las diferencias sensoriales como parte de los criterios del Trastorno del Espectro Autista — lo que valida lo que muchos padres venían describiendo durante años sin que se tomara en cuenta.
No es sensiblería. Es un sistema nervioso con un volumen diferente.
¿Cómo se ve esto en el día a día?
La aversión a texturas puede aparecer en muchos contextos:
- Ropa: no tolera ciertas telas, la costura de los calcetines, las etiquetas, ropa ajustada.
- Alimentos: rechaza ciertos alimentos por la textura, no por el sabor.
- Actividades manuales: evita la plasticina, la arena, la pintura con los dedos.
- Contacto físico: no tolera ser tocado de sorpresa o con ciertos tipos de presión.
- Superficies: el pasto descalzo, la arena, ciertas alfombras.
No hay mañana sin un llanto por la remera o los calcetines. Me lleva 40 minutos vestirlo. Es agotador.
Eso no es dramatismo. Es una dificultad real con un impacto real en la vida familiar.
No está haciendo el berrinche/rabieta/pataleta para manipularte.
Está respondiendo a algo que siente como intolerable.
Y vos estás haciendo lo que podés con información incompleta.
Eso cambia cuando entendés qué está pasando.
¿Cómo acompañar sin forzar?
Forzar el contacto con la textura que genera aversión no reduce la sensibilidad — puede aumentar la angustia y el rechazo.
Identificar las texturas que generan mayor aversión y las que son más tolerables.
Adaptar el entorno cuando es posible: ropa sin costuras, etiquetas cortadas, calcetines invertidos.
Introducir texturas de forma gradual y lúdica — sin presión, con control del niño.
Avisar siempre antes de tocar: el contacto sin aviso es más difícil de manejar.
Consultar con terapeuta ocupacional especializada en integración sensorial.
Ayres (1972) desarrolló la terapia de integración sensorial precisamente para este tipo de dificultades. El terapeuta ocupacional trabaja con el sistema nervioso del niño para ampliar gradualmente el rango de estímulos que puede tolerar.
La meta no es que tolere todo. Es que pueda funcionar en su vida cotidiana con el mínimo de angustia.
Lo más importante
La aversión a texturas no es capricho. Es un sistema nervioso que procesa diferente.
La adaptación del entorno y el trabajo con terapeuta ocupacional son las estrategias más efectivas.
Forzar el contacto sin apoyo profesional generalmente empeora la situación.
“Adaptar el mundo al niño no es sobreprotegerlo. Es darle condiciones para poder funcionar.”
Entender lo que le pasa es el primer paso para ayudarlo.
Preguntas frecuentes
P:¿La aversión a texturas es siempre señal de autismo?
R:No. La sensibilidad sensorial puede ocurrir sin diagnóstico de TEA. Pero es una de las características frecuentes en el espectro. Si la aversión es intensa y está acompañada de otras señales (dificultades sociales, comunicativas, conductas repetitivas), vale solicitar una evaluación.
P:¿Debo obligarlo a usar la ropa aunque llore?
R:No de forma sistemática. Adaptar la ropa (sin etiquetas, telas suaves, sin costuras internas) es una estrategia práctica que reduce el sufrimiento sin 'ceder'. La habituación forzada sin apoyo terapéutico suele generar más angustia, no menos.
P:¿Qué es la terapia de integración sensorial?
R:Es una intervención desarrollada por Jean Ayres que trabaja con el sistema nervioso del niño para procesar mejor los estímulos sensoriales. La realiza un terapeuta ocupacional especializado. No es solo juego — tiene objetivos específicos de desarrollo sensoriomotor.
P:¿Mi hijo también rechaza comidas por la textura. ¿Es lo mismo?
R:Puede ser parte del mismo perfil sensorial. La selectividad alimentaria en niños con TEA frecuentemente tiene base sensorial — la textura de los alimentos es un factor tanto o más importante que el sabor. Un terapeuta ocupacional o fonoaudiólogo especializado puede trabajar con esto.
P:¿Cuándo debo consultar con un especialista por las texturas?
R:Cuando la aversión interfiere significativamente con el funcionamiento cotidiano: vestirse tarda más de 30 minutos con crisis, el niño rechaza tantas texturas que su dieta es muy restrictiva, o la angustia por el contacto es diaria e intensa. Un pediatra puede derivar a terapeuta ocupacional.

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Lic. Julieta Dorgambide · Psicopedagoga y Directora Clínica de Educa Chubi
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